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22 septiembre 2007

1987, 1998, 2000... ¿A QUÉ CRISIS SE PARECE LA ACTUAL DE LAS HIPOTECAS SUBPRIME?

La crisis crediticia que está afectando a los mercados tras unos años de crecimiento económico, bajos tipos de interés y buenos beneficios empresariales despierta en la memoria alguna de las crisis pasadas, como las vividas en 1987, 1993, 1998 ó 2000. Sin embargo, las comparaciones, que podrían ayudar a evitar repetir futuros escenarios adversos, no son tan claras.

El ex presidente de la Fed, Alan Greenspan comparó la actual crisis con las vividas en 1987 y 1998. Por su parte, Ibersecurities observa semejanzas con la de 1993. Otros analistas consultados por INVERTIA, pese a observar algunas semejanzas con episodios del pasado, no ven tan claro los parecidos y destacan la singularidad de la presente crisis originada por las hipotecas subprime de EEUU.

“Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”. La sentencia de Confucio, cuya observancia podría haber evitado la actual situación, no suele ser atendida por los inversores, cegados por la euforia en situaciones de bonanza económica. Sin embargo, no está del todo claro que el conocimiento de las pasadas crisis pueda evitar disgustos en el futuro. Jordi Padilla, director de Análisis de Atlas Capital, opina que “todas las crisis son diferentes, aunque con un denominador común, que es su carácter cíclico”.

“El ser humano nunca ha sabido cómo enfrentarse a las burbujas”, señaló Alan Greenspan. Una opinión compartida por Domingo García Coto, director del Servicio de Estudios del BME, que abunda en la dificultad de combatir este fenómeno: “Contra las burbujas es difícil actuar cuando se está dentro de una”.

¿Estamos inermes ante estos acontecimientos? ¿No existen puntos comunes que permitan conocer mejor estos problemas, y en su caso, resolverlos? Pese al escepticismo de los expertos, existen algunas coincidencias. Jordi Padilla señala como origen común de todas las crisis “la euforia previa por un tipo de activo”: en el 98 fueron los mercados emergentes, en el 2000 el sector tecnológico”. En el presente caso, el boom de liquidez de los últimos años propició “una menor percepción del riesgo sobre el crédito”. García Coto opina de manera similar al señalar que “cada una de las crisis tiene unas características peculiares y cada una está ligada a un determinado tipo de activos”.

Algunos paralelismos con 1987 y 1998

Nicolás López, director de Análisis de MG Valores, entiende que la comparación con otras crisis establecida por Greenspan se limita al aumento del spread entre los bonos corporativos y los tipos oficiales, una situación que se dio en 1987 y 1998 y que se repite ahora. En este contexto, la liquidez se estrecha con la consecuente caída bursátil. En la presente situación “no hay signos de recesión, pero sí un estrangulamiento financiero”.

La actual crisis “no es una crisis clara de mercados bursátiles”, explica García Coto. Alguna similitud se puede encontrar con las dificultades pretéritas. En 1987 –una de las crisis con las que Greenspan comparó la actual- se produjo una “sobrevaloración de los mercados” que culminó en un crash bursátil, apunta García Coto, en la actual, el agotamiento llegó en los “bonos corporativos y de riesgo”. En 1993 sobrevino un “enfriamiento económico: fue el único año en el que la economía española decreció en 25 años”.

Respecto a otra de las crisis comparadas por Greenspan, la de 1998, el hito más relevante fue la quiebra del hedge fund Long Term Capital Management (LTCM), el cual, tras un gran éxito inicial, perdió casi 4.600 millones de dólares en 4 meses por suspensión de pagos en los bonos rusos, lo que provocó la intervención de la Reserva Federal. El colapso del fondo recuerda al producido este junio por dos fondos de Bear Stearns respaldados por hipotecas de alto riesgo. Sin embargo, recuerda Nicolás López, el desplome del LTCM fue “algo que sucedió al final del ciclo”, cuando la bolsa ya había retrocedido bastante.

Además, esta crisis dio una idea –explica García Coto- de la interconexión de los mercados y de la posible multiplicación de riesgos, en una pauta que se repetiría en la crisis de las tecnológicas y en la actual, donde el relativamente pequeño mercado de las hipotecas subprimes de Estados Unidos ha puesto en jaque al todo el sistema financiero.

¿Se producirá un batacazo como el de 2000?

La crisis más reciente y la que más lesionó los mercados bursátiles fue la provocada por las tecnológicas en 2000. El Ibex-35, que alcanzó en marzo niveles por encima de los 12.800 puntos y acabó el año en 9.100. Tres años después, el selectivo del mercado español llegó a un suelo de 5.450 puntos, lo que suponía un espectacular desplome de casi el 60% desde sus máximos. No fue hasta septiembre del pasado año cuando la bolsa recuperó los niveles anteriores a la crisis.

¿Podría repetirse la situación de 2000? Del derrumbe tecnológico a la crisis de iliquidez actual sólo parece similar la “euforia” previa a la catástrofe por los valores tecnológicos en 2000 y por el endeudamiento fácil en la presente crisis. Un reciente informe de Ibersecurities muestra notables diferencias entre ambos casos: las variables monetarias y macroeconómicas eran diferentes. Las subidas de tipos de 2000 frenaron las exportaciones y desaceleraron la producción industrial, “lo que contribuyó a caídas en el S&P 500”. Por el contrario, las subidas de tipos de 2004-06 han afectado las exportaciones en EEUU, aunque no la actividad industrial. El S&P 500 se ha mantenido. El buen nivel de las exportaciones alemanas prevén, en todo caso, una mejor evolución del Eurostoxx50 que del S&P 500 hasta finales de año, según Ibersecurities.

Semejanzas con la crisis de 1993

Las conclusiones del informe señalan un paralelismo con la crisis de “1993, desde todos los puntos de vista (niveles macro, ratios mercado, mercados monetarios), basada en una crisis de liquidez”. Dicho informe cree bastante probable que la Bolsa replique unas pautas similares en 2007-08 a las sucedidas en 1993-94, cuando la crisis afectó poco a los mercados el primer año, con subidas del 30%, para caer en 1994 un 15%.

En cualquier caso, las expectativas para la bolsa española, según Ibersecurities, serán más halagüeñas que para la europea, así como de ésta sobre la estadounidense. La rebaja de estimaciones, que implicarán al sector financiero, afectará asimismo más a Estados Unidos que a Europa dentro de un cambio de ciclo que no será brusco.

Tampoco se muestra excesivamente preocupado el analista de renta variable de Atlas Capital. Padilla entiende como “normal” la caída de las bolsas. Si bien alerta del peligro de que el actual escenario degenere en “una crisis de confianza”. “El riesgo es el quid de la cuestión”, añade.

Nicolás López advierte que, en un escenario optimista, la crisis acabará afectando tan sólo a algunos sectores que tienen difícil recuperación. Los sectores constructor, inmobiliario y banca doméstica aparecen como los pagadores de la contracción de la liquidez actual. No obstante, la extensión generalizada, como en el crack tecnológico no se vislumbra en el horizonte. “Los indicadores económicos no reflejan que haya problemas, salvo en el sector inmobiliario”.

En todo caso, la actuación de los bancos centrales será la clave de bóveda de la estabilidad financiera. La solución, empero, no es fácil. El propio Greenspan indicó que la burbuja no se puede desinflar aumentando los tipos de interés. La duplicación de tipos de interés entre 1994 y 1995 “detuvo el incipiente boom en los mercados de valores”, pero cuando cesó, los mercados se calentaron de nuevo. “Intentamos repetirlo en 1997” y “el mismo fenómeno se repitió”.

Parece que nuestra condición humana nos condena a repetir los mismos errores: fuerte crecimiento impulsado por una euforia que provoca la creación de burbujas, seguido del pánico que culmina en la contracción económica, como apunta Greenspan. De todas formas, el alcance de la presente crisis no parece tan grave como el brutal desplome sufrido por los mercados durante el crash de las tecnológicas.