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05 diciembre 2006

El petróleo del mar del Norte se agota

El bombeo en esta inhóspita región alcanzó su cenit en 1999, con una media de casi 6 millones de barriles al día (mb/d) —equivalente al consumo conjunto de Alemania, Francia y España—. Desde entonces hasta este año la producción ha caído un 26%, hasta 4,4 mb/d —un descenso de más 1,5 mb/d, justo lo que consume España—. Las últimas cifras sugieren que la caída se está acelerando. “La tasa de agotamiento de los yacimientos es mayor de lo anticipado”, dice Paul Horsnell, jefe de materias primas de Barclays Capital en Londres. Algunos yacimientos presentan caídas de hasta el 25% anual.

El descenso es especialmente preocupante para Europa, ya que los yacimientos de esa región son la principal fuente de garantía de abastecimiento frente a la inestabilidad de Oriente Medio y Rusia. Su crudo, además, es muy apreciado por las refinerías europeas, debido a su alta calidad y bajo contenido en azufre, lo que lo convierten en ideal para destilar gasolina.

En el sector británico la caída es especialmente abrupta. Este año ha bajado hasta una media de 1,5 mb/d, lo que representa un mínimo de 28 años, y un descenso del 50% desde el máximo de 1999 de casi 3 mb/d. El paradigma del ocaso en el sector británico es el yacimiento Brent, que da nombre a la variedad de petróleo que sirve de precio de referencia en Europa. Hoy apenas bombea 20.000 b/d, lejos de los casi 500.000 b/d de 1990.

Los expertos creen que la producción noruega, que sólo ha perdido 500.000 b/d desde su máximo, acelerará su descenso en los próximos años, siguiendo la misma trayectoria que la de Reino Unido.

El otro gran problema de la industria es que los yacimientos que se descubren son cada vez más pequeños —alrededor de 20 millones de barriles en reservas— frente a los 400-500 millones de barriles en los setenta y ochenta. “El menor tamaño implica que hay que desarrollar más campos para lograr un impacto en los niveles de producción y los costes también son más altos”, dice Kemp, quien calcula que las petroleras tienen ahora que poner en producción un yacimiento cada 2 ó 3 semanas. “Eso es un desafío gigantesco”, dice, para “sólo frenar algo la caída. Nadie habla de aumentar la producción en el futuro”.

Pese a la inflación de costes y a que se extrae menos crudo, las petroleras están compensando el impacto gracias a los altos precios, y eso mantiene viva la industria. Pero el máximo responsable de la política energética en Reino Unido, Malcolm Wicks, reconoció que el mar del Norte se enfrenta a un enorme “desafío” pese a las sonrientes caras que le escuchaban en la reciente conferencia anual de petróleo de Aberdeen. Entre estos, Wicks citó “el envejecimiento de las infraestructuras” tras más de 30 años de explotación, “la tasa de agotamiento de los pozos”, y “el incremento de los costes”.