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06 febrero 2007

La apuesta por el etanol pasa factura al maíz

El etanol es una gran promesa. En EE UU se perfila como la alternativa a la gasolina, pero, antes de que este biocombustible responda a las expectativas y reduzca la 'adicción al petróleo' que George Bush diagnosticó a la nación, su desarrollo va a pasar, y muy pronto, una cara factura en la cuenta de la compra y la de la exportación. Y todo porque el precio del producto del que se deriva, el maíz, se ha disparado.

Tradicionalmente, observar el precio del maíz en el mercado de futuros ha sido casi aburrido. Pero los bajos precios en los últimos 10 años han hecho que la industria de la alimentación use este grano para casi todo, incluso para el sirope con el que se endulzan las bebidas gaseosas. Todo esto ha cambiado por el gran momento del etanol, primero como aditivo a la gasolina desde el año pasado en EE UU y como su sustituto con el E85 (85% de etanol y el resto gasolina). Desde agosto, la cotización es estelar.

Ahora, la fanega se cotiza por encima de los cuatro dólares, el doble que el año pasado. Los productores de alimentos -sobre todo los de carne que ceban a los animales con piensos derivados del maíz y que consumen el 60% de la producción de maíz de EE UU- intentan cuadrar sus cuentas para no repercutir sobre los consumidores y no perder competitividad en el exterior. Es un dato relevante para la inflación porque aunque la energía representa el 9% de todos los costes de los consumidores, la alimentación supone el 15%.

El presidente de Tyson Foods, Richard Bond, dice que la fuerte subida del maíz se ha convertido 'en un problema importante para la industria alimentaria'. Bond dijo que apoya el desarrollo de energías alternativas pero que hay que tener cuidado con 'las consecuencias no deseadas'.

Una de ellas es que crezca la superficie dedicada al cultivo de maíz para abastecer a las más de 100 nuevas destilerías de etanol, ahora en construcción, a costa de otros cultivos. Podría ser. En cinco años se ha multiplicado la cantidad de este grano que se destina a estas destilerías y con el objetivo que se ha fijado el presidente Bush de reducir el consumo de gasolina un 20% en 10 años, se espera que la tendencia se acentúe.

Según la Asociación de Combustibles Renovables (RFA), la producción de etanol fue de 3,9 millones de galones en 2005, 4,9 millones el año pasado y llegará a seis en 2007. El problema es que, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Minnesota, que aireó el economista Paul Krugman, ni toda la superficie cultivada de maíz actual podrá sustituir más que el 12% del consumo de gasolina.