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07 mayo 2007

Los fondos rentan en 10 años menos que la inflación

Los fondos de inversión obtuvieron una rentabilidad media inferior a la inflación en los últimos cinco y diez años. Ésta es la conclusión de un estudio que analiza la industria desde 1991 hasta 2006 y que revela además que sólo el 3,5% de las carteras superó a su índice de referencia desde 1997 hasta el pasado ejercicio.

Los mejores gestores, la selección óptima, el más ventajoso para el partícipe, galardonado, el de mayor valor añadido...' Expresiones como éstas son habituales en las campañas publicitarias utilizadas para comercializar fondos de inversión. Sin embargo, este idílico panorama no resiste el contraste con la realidad.

La mayoría de estos productos no es tan rentable como cabría esperar, según revela el estudio Rentabilidad de los Fondos de Inversión en España, elaborado por el profesor del IESE Pablo Fernández.

Las conclusiones son muy claras: 'En los últimos cinco y 10 años, la rentabilidad promedio de los fondos de inversión fue muy inferior a la inflación'. El análisis incluye periodos alcistas y bajistas en la Bolsa y hace la media con los fondos de todas las categorías. Eso sí, en los plazos de tres y 15 años consiguen revalorizarse por encima del aumento del coste de la vida. En cualquier caso, el autor del estudio se sorprende de que, para todos los plazos, la rentabilidad promedio de los fondos fue inferior a la de una inversión en bonos del Estado a 10 años.

Pero la situación no se queda ahí. Si se compara el rendimiento obtenido por los fondos con el de su referencia, los datos prueban que su comportamiento es francamente mejorable. Por ejemplo, de los 43 fondos de renta variable española pura con al menos 10 años de historia sólo uno -es decir tan sólo el 2,3%- consiguió batir la rentabilidad de su competidor, el Índice General de la Bolsa de Madrid incluyendo la reinversión de los dividendos; una referencia superable fácilmente con sólo elegir las compañías con mayor rentabilidad por dividendo, según el estudio. Y no es un dato aislado. Los porcentajes de fondos que superan a sus referencias oscilan entre el 0,8% -correspondiente a los últimos 15 años- y el 10,4% entre 2002 y el año pasado.

Con todo, el estudio reconoce que 'algunos fondos -aunque pocos- han sido muy rentables para sus partícipes y han justificado con su evolución las comisiones que cobran'.

En cualquier caso, los datos constatan que la inversión en fondos está en pleno auge, ya que su patrimonio alcanzó los 259.313 millones de euros en abril, lo que supone un crecimiento del 2% respecto al cierre del pasado ejercicio. Es más, la cantidad se ha multiplicado por más de 10 en comparación con las cifras de 1991.

Pablo Fernández explica que el éxito de los fondos se debe principalmente a la creencia extendida de que 'las entidades financieras tienen más medios para gestionar eficientemente el dinero, por lo que los particulares imaginan que lo harán mejor que ellos mismos'. Señala además que, 'por la asimetría fiscal, el Estado anima a invertir en fondos de inversión', una situación discriminatoria que no se sostiene a la luz de los resultados, a juicio del estudio. En cambio, Enrique Borrajeros, socio director de Abante, defiende la actual tributación -en la que ha dejado de primarse la antigüedad de la inversión-, porque fomenta la competencia. 'Ya estamos viendo trasvases importantes de dinero hacia los productos más rentables', asevera.

Más de 2.500 millones anuales en comisiones

El estudio revela que el total de las comisiones repercutidas en los fondos de inversión entre 2002 y 2006 ascendió a 12.805 millones de euros, lo que supondría una media anual de 2.561 millones y el 45,7% de la apreciación obtenida por los fondos, que ascendió a 28.013 millones de euros. El informe realiza además el ejercicio teórico de calcular que los fondos hubieran obtenido un beneficio de 67.768 millones de euros en caso de que se hubieran comportado al menos tan bien como los índices con los que pueden compararse, lo que supone un 141% más de rendimiento del que realmente obtuvieron. Dada la situación anterior, algunos expertos abogan por decantarse por los fondos indiciados y lograr así que la desviación respecto al índice de referencia sea la menor posible. Los fondos cotizados, o ETF, replican un determinado índice con extremada precisión, si bien no se benefician de ventajas fiscales en caso de deshacer la inversión, como sus colegas. Es decir, se ha de pasar por Hacienda cada vez que se venden.

Enrique Borrajeros, desde Abante, explica que los últimos datos de Inverco revelan que la mayor parte del patrimonio de los fondos de inversión, cerca de un 60%, está en productos de renta fija a corto plazo y garantizados, tanto de renta fija como de variable. 'El valor añadido que puede aportar el gestor en estos casos es muy limitado y las comisiones se llevan el grueso de la rentabilidad', afirma. El experto indica que el problema radica en que, hasta el momento, la fuerza de ventas de las entidades se impone a la calidad de la gestión.