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22 agosto 2007

La crisis hipotecaria sacude a Capital One, noveno banco de Estados Unidos

Capital One, el noveno mayor banco de EE UU, pasó ayer a engrosar la larga lista de afectados por la crisis hipotecaria en este país. La entidad ha anunciado el cierre de su filial Greenpoint, adquirida el pasado año tras hacerse con North Fork por 13.200 millones de dólares (9.800 millones de euros).

El gigante de tarjetas de crédito estadounidense se sumó ayer a la lista de más de 90 entidades afectadas por la crisis crediticia en EE UU. Su consejero delegado, Richard Fairbank, considera que Greenpoint no hubiera podido lidiar con los problemas que vive el sector y, con el objetivo de evitar males mayores, ha decidido echar el cierre a su filial y acabar con 1.900 empleos.

La medida supone una vuelta atrás en la estrategia del noveno banco de EE UU. Capital One ha estado en los últimos años intentando hacerse un hueco en el negocio bancario y, con este propósito, adquirió el año pasado North Fork por 13.200 millones de dólares (9.800 millones de euros). North Fork, a su vez, había comprado en 2004 la hipotecaria Greenpoint por 6.300 millones de dólares (4.675 millones de euros).

Tras el cese de la actividad de su filial hipotecaria, Capital One ha rebajado sus previsiones de resultados para 2007. Además, realizará una provisión de 860 millones de dólares (638 millones de euros) para afrontar la reestructuración que supone la suspensión de este negocio de hipotecas (conocidas como Alt-A y que se dirigen a clientes con buena historia crediticia pero no la suficiente para acceder a préstamos de bajo riesgo).

Capital One seguirá gestionando los créditos hechos a través de Greenpoint y continuará comercializando hipotecas tradicionales. Fairbank admite que esperaba que Greenpoint fuera una plataforma de crecimiento, pero también explicó que no era uno de los negocios más grandes de Capital One, al estar valorado en 2.000 millones de dólares. Moody's reafirmaba ayer este argumento al decir que los considerables beneficios 'que genera la franquicia de Capital One gracias al crédito al consumo y los depósitos deben permitir una recuperación relativamente rápida'.

La crisis se ha cobrado ya decenas de víctimas entre los bancos de EE UU. Algunos han quebrado y otros han tenido que deshacerse de sus negocios más arriesgados. Countrywide, la mayor hipotecaria del país, lleva días insistiendo que sus depósitos están asegurados y ha elevado el tipo de interés que paga por ellos para retener a sus clientes. Pero también ha afectado a entidades europeas. Un grupo de cajas alemanas ha inyectado 17.300 millones en el banco regional público Sachsen LB tras revelar éste su alta exposición a la crisis.

La caída del precio del metro cuadrado y los problemas para refinanciar hipotecas de alto riesgo han disparado los embargos de viviendas en EE UU. De acuerdo con la firma Realty Trac, el pasado mes de julio se tramitaron 179.599 expedientes, un 9% más que el mes anterior y un 93% más que en julio de 2006. Aunque la cifra crece en 43 de los 50 Estados, los más afectados son los hipotecados de California, Florida, Nevada, Michigan, Ohio y Georgia. Estos son los territorios donde más subió el precio de la vivienda (California, Nevada y Florida) y también donde la bonanza económica ha sido menor (Ohio y Michigan).

El drama de las familias obligadas a abandonar sus casas ha despertado el interés regulatorio de un Congreso que se prepara para las elecciones de 2008. Entre otras cosas, se estudia el cambio de la ley de quiebras en caso de impago de hipotecas.