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12 agosto 2007

Pedro Solbes: «El mercado hipotecario español no tiene nada que ver con el de EE. UU.»

Asevera que la privatización del sector eléctrico se ha quedado «a mitad de camino, en una zona de nadie» Reconoce la dificultad, pero se ve capaz de sacar adelante las cuentas públicas para el próximo ejercicio.


El vicepresidente económico disfruta estos días las últimas vacaciones veraniegas previas a las elecciones generales sin despejar la incógnita de si repetirá en el cargo en caso de victoria socialista. En plena convulsión de los mercados, Pedro Solbes descarta que los problemas derivados de la crisis de las hipotecas de alto riesgo de EE. UU. impacten en la economía española. Asegura que, en la legislatura que termina, en política económica siempre se ha hecho lo que él ha dispuesto «salvo alguna rarísima excepción» en que se ha tomado una «decisión personal del presidente».



La crisis de las hipotecas de alto riesgo ha suscitado la desconfianza de los inversores. ¿Está justificada la preocupación?

El Ministerio de Economía junto al Banco de España está siguiendo con atención la evolución de los mercados financieros y, como he dicho muchas veces, la volatilidad extrema nunca es bienvenida. Sin embargo, hay que tener claro que las dificultades actuales están teniendo lugar en un mercado concreto, y en un sector concreto, el de las hipotecas de alto riesgo.

¿Puede afectar a España?

El mercado hipotecario español no tiene nada que ver con el de Estados Unidos y nuestros índices de deuda continúan en niveles históricamente bajos. Además, aunque es posible que haya entidades europeas que hayan asumido riesgos en el sector de las hipotecas 'subprime', no nos consta que haya entidades españolas en esa situación.

Queda poco para terminar esta legislatura. ¿Va a seguir de ministro si el PSOE repite victoria?

Siempre he dicho que ese es un tema que hay que plantearlo en su contexto, y su contexto será después de ganar las elecciones y de una petición del presidente.

Si no continúa, ¿qué perfil de ministro de Economía propondría al presidente del Gobierno?

Hablar de un perfil único es muy difícil. Lo que si me parece razonable es que en estos momentos cualquiera que se responsabilice de la política económica en un país de la 'zona euro' ha de tener una mínima formación internacional, ser coherente con las políticas fiscales y monetarias que se practican en Europa, y también con las reformas de la agenda de Lisboa. A partir de que sea una persona con oficio, yo creo que hay muchas que pueden cumplir esos requisitos.

Las eléctricas y Conthe

Hablemos ahora de algunos de sus quebraderos de cabeza. Hace tres años emitió una dura opinión sobre los consejeros de las empresas privatizadas. ¿Las ve ahora mejor?

Hay de todo, pero no estoy seguro de que el modelo de privatización que se puso en marcha en su momento tomase como un elemento clave los posibles riesgos de jugar en el mercado, y así lo hemos visto en algún sector claramente.

Piensa en las eléctricas, ¿no?

Las decisiones que se toman en el sector eléctrico, en general, ni nos llevan a un camino de privatización con liberalización, como es el británico y su competencia abierta, ni tampoco nos dejan en un modelo sin privatización ni liberalización, caso del francés y sus reservas de derechos. Eso ha hecho que todos los ajustes del mercado español sean más complejos, Nos quedamos a mitad de camino, en una zona de nadie que explica parte de lo ocurrido después.

Otra de las piedras en su zapato parecen haber sido las relaciones con la Oficina Económica de Moncloa, véanse las ofertas sobre Endesa y la dimisión de Conthe.

Son dos temas totalmente diferentes. En las ofertas, yo tengo una especial sensibilidad con los temas europeos y veía riesgos en algunas de las resoluciones que se han adoptado aquí y también en otros países. Son elementos de protección que a mí me chirrían, y esa ha sido en mi opinión la razón que nos ha llevado a enfoques diferentes.

¿Y la polémica salida del presidente de la CNMV?

La CNMV es un órgano que toma sus decisiones por mayoría, y en un momento determinado su presidente pierde una votación que cree importante y adopta la decisión de marcharse. Había buenos argumentos por una y otra opción. Mi objeción es a la forma en que se plantea esa dimisión, porque me parece que tiene un elemento de incoherencia. Entiendo que Conthe quisiera una Comisión más prestigiosa y mejor, pero la realidad es que con su actuación generó tensiones que lo han hecho todo más complicado. Dicho esto, hoy la institución está funcionando perfectamente.

¿Hasta que punto la Oficina Económica ha complicado sus relaciones con Rodríguez Zapatero?

Esa oficina tiene algunas funciones claras que son enormemente útiles, y ese papel lo ha jugado bien. Ha coordinado con buenos resultados el programa nacional de reformas y las políticas de I+D+i (investigación, desarrollo e innovación).

Presupuestos

¿Y qué nos dice de las otras funciones, donde han tenido ustedes opiniones claramente divergentes?

Eso demuestra que no todo el mundo opinamos lo mismo sobre ciertos temas. Yo diría que, en temas de política económica, con alguna rarísima excepción, lo que se ha hecho es lo que el vicepresidente económico ha decidido hacer. Y cuando hablo de alguna rarísima excepción, responde siempre a decisiones personales del presidente.

¿Es la ayuda de 2.500 euros por recién nacido una de esas rarísimas excepciones?

(Ríe) Pasemos a otro tema.

Negociar con un superávit público del 1% del Producto Interior Bruto será más fácil, ¿no?

Es verdad que en parte tiramos de superávit, y que éste va algo por encima de la cifra prevista, pero también el crecimiento va mejor de lo que estimábamos. Por eso mismo tenemos que ser igual de prudentes en el gasto y ahorrar para el futuro. A mí el superávit del 1,8% (del PIB) no me impresiona porque una parte muy importante pertenece a la Seguridad Social, que no hay que tocar. Además, en otros países con niveles de crecimiento parecidos a los nuestros, y muchas necesidades sociales mejor cubiertas que nosotros, están teniendo superávit claramente mayores.

No le impresionará, pero tener en los últimos años récord positivos consecutivos es todo un dulce. ¿Repetiremos este año?

Es todavía pronto para hablar de ello. Las cifras actuales nos dan algo por encima del resultado estimado, pero ya sabemos que luego ejecuciones y ajustes a fin de año arrojarán una cifra distinta. Yo creo que, con niveles de crecimiento económico parecidos a los del año pasado y el impacto de la reforma fiscal previsto, deberíamos tener una cifra ligeramente inferior a la del año pasado (1,83% del PIB).

Por el contrario, será más difícil sacar adelante las cuentas públicas.

Mi obligación es sacarlas adelante en la tesitura que sea. El PNV, que fue con el que primero contactamos, ha mostrado una disposición más bien favorable. El acuerdo sobre el Cupo vasco y otros temas parece reforzar esta posición. Los otros grupos no han mostrado una posición tan claramente positiva, pero tampoco ha sido contraria. Deberíamos ser capaces de aprobar los Presupuestos. No sin dificultades, pero con las normales en un año (preelectoral) como este.

En vivienda, ¿habrá una subida para financiar ese «gran salto» en alquiler anunciado por el presidente?

En Vivienda están trabajando con algunas ideas que, evidentemente, tendrán que discutir con nosotros, pero yo dejaría la primicia a la ministra. En cualquier caso, lo que sea necesario encaja en lo que tenemos presupuestado.

¿Pensar en recuperar las ayudas que había hace mucho tiempo para el arrendatario es una locura?

No es cuestión de locura. El problema es que todos los organismos internacionales son muy críticos con las ayudas generalizadas para el arrendatario. Si todo el mundo sabe que se dispone de ese respaldo, la consecuencia es que sube la demanda, y si no se modifica la oferta, pues simplemente aumenta el precio final del alquiler en función del beneficio impositivo que se reciba. Dar un beneficio fiscal para eso no tiene ningún sentido.

¿No es algo contradictorio incentivar fiscalmente a quien alquila una casa y no al que va a vivir en ella?

Eso es cierto, y hay cosas que se pueden discutir, pero a mi parece que tienen más sentido las ayudas que aplican las comunidades a colectivos específicos de arrendatarios, en la medida que no pesan tanto para modificar la demanda de un determinado nivel de viviendas.

Rebajas fiscales

Al hilo de esas propuestas 'sorpresa' sobre el alquiler, la ayuda por nacimiento de hijos y el anuncio de rebajas fiscales del PP, ¿durará mucho este 'mercado persa' con claros tintes preelectorales?

Anuncios puede hacer uno los que quiera, el problema es si son consistentes o no. La propuesta del Partido Popular es una reducción de impuestos de 20.000 millones, que son dos puntos del PIB, es decir, que en estos momentos pasaríamos de superávit a un déficit del 0,2%.

Se supone que es en época de 'vacas gordas' cuando se puede hablar de bajar impuestos.

Devolver a los ciudadanos el incremento de ingresos consecuencia de un comportamiento estructural, de lo que vamos a seguir recaudando en todo caso, a mí no sólo me parece lícito sino positivo. El problema es que la parte cíclica de esos ingresos también la consideremos como estructural y se la devolvamos igual.

Pero ustedes también han anunciado una nueva rebaja fiscal si ganan las elecciones.

Lo que hemos dicho es que si el comportamiento de los ingresos sigue como hasta ahora, yo creo que hay ciertos márgenes y podemos ver cómo se devuelve ese dinero a los ciudadanos y a las empresas.