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20 diciembre 2006

El euro supone ya el 25% de la reserva mundial de divisas

Más de un cuarto de las reservas de divisas del mundo están denominadas en euros, fruto de una creciente preferencia por la moneda única frente al dólar como divisa de refugio por parte de los bancos centrales.

Según las cifras del Fondo Monetario Internacional, los bancos centrales del mundo atesoraban en el segundo trimestre del año el equivalente a 4,58 billones de dólares en divisas, frente a los 1,78 con que se cerraba 1999, el año de implantación del euro en los mercados financieros.

En ese periodo, las reservas acumuladas en dólares se han duplicado, mientras que las denominadas en euros se han multiplicado por tres. En consecuencia, el dólar ha pasado del 71% de las divisas mundiales de 1999 al 65% en el segundo trimestre de este año. Al mismo tiempo, el euro ha ganado en importancia de forma notable: los 247.000 millones de finales de 1999 (por conversión, fundamentalmente, de los marcos y francos preexistentes) se han convertido en 775.000, pasando del 18% al 25,4% del total.

Hasta la irrupción del euro, la segunda divisa del mundo en la que más divisas estaban denominadas era el marco alemán, seguido del yen japonés y de la libra esterlina del Reino Unido. Pero el billete común de la Unión Económica y Monetaria ha ganado terreno frente a las doce monedas que se fundieron en él.

Pablo Guijarro, de Analistas Financieros Internacionales, considera que esta evolución se mantendrá en el tiempo, en la medida en que el mercado financiero de la zona euro 'se encuentra cada vez más integrado, con activos elegibles capaces de competir en liquidez con el dólar'. Sin embargo, el analista cree que el euro no tomará el liderazgo en las reservas mundiales de forma brusca, puesto que ello 'conllevaría desajustes no deseados' por los propios bancos centrales.

Estos siete años de vida del euro han tenido un impacto distinto en las reservas de países industrializados y en desarrollo. Mientras los primeros mantienen en dólares un porcentaje de sus reservas similar al que tenían en 1999, en los últimos dicha tasa ha caído desde el 68% del total hasta el 60%. El motivo, entiende Guijarro, estriba en que los países emergentes son los que más divisas han acumulado en estos últimos años, lo que incentiva una mayor diversificación de las mismas.

La creciente importancia del euro en las acumulaciones de reservas por parte de los bancos centrales empieza a acompañarse de decisiones que pueden contribuir a minar la fortaleza del dólar.

El Gobierno de Irán anunció anteayer su intención de adoptar el euro en sus intercambios comerciales, en detrimento del hasta ahora dominante dólar. Esta medida, que entrará en vigor a partir de marzo (cuando comienza el año fiscal en el país mesopotámico) tendrá especial relevancia por lo que afecta al mercado del petróleo: Irán es el cuarto productor de crudo del mundo, y sus ingentes ingresos por ese concepto pasará a recibirlos en euros.

Tratándose del Gobierno presidido por Mahmoud Ahmadinejad, es evidente que cualquier decisión que pueda relacionarse con Estados Unidos tiene un componente político no desdeñable. Sin embargo, la situación financiera internacional avala la toma de este tipo de medidas: la superpotencia americana acumula un déficit corriente cercano al 8% de su Producto Interior Bruto, y diversos organismos, como el FMI, han alertado en repetidas ocasiones de los riesgos de ajuste brusco en forma de depreciación del dólar frente a las monedas asiáticas o el euro. La tendencia a la diversificación, en consecuencia, gana terreno