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31 enero 2007

No todos los garantizados son malos: dos fondos de esta categoría superaron al Ibex en 2006

Es una verdad universal en el mundo de la inversión que cuanto más riesgo se asume más rentabilidad se puede obtener, y viceversa. Es decir, que los fondos garantizados (riesgo cero) no pueden conseguir la misma rentabilidad que los productos que tienen riesgo de pérdidas. Pero esta norma tiene sus excepciones: en 2006, dos garantizados batieron la rentabilidad del Ibex 35.

Se trata del CAI 100 Garantizado, gestionado por Ahorro Corporación y comercializado por la caja aragonesa, y Eurovalor Bolsa 100, del Banco Popular. El primero ganó el 34,0% el año pasado y el segundo, el 33,2%, frente al 31,79% del Ibex.

¿Cómo es posible esta alteración del ‘orden natural’? La explicación reside en la estructura que hay detrás de cada fondo, bastante más sofisticada que en la mayoría de los garantizados. Este tipo de productos invierte el grueso de su patrimonio en deuda pública –sin riesgo- para poder devolver el capital invertido, y una parte en una opción sobre el índice subyacente (en este caso el Ibex) que les permite dar la rentabilidad prometida a los partícipes.

Esta estructura suele traducirse en que, si se garantiza el 100% del capital –y más aún si se asegura una rentabilidad mínima-, queda menos patrimonio disponible para comprar la opción; al ser ésta barata, no permite capturar un porcentaje importante de la subida de la bolsa. Una alternativa para obtener más rentabilidad es no garantizar el 100% de la inversión, que es lo que ha hecho el fondo del Popular. “Nosotros preferimos garantizar sólo el 92% del capital y comprar así una opción más cara que nos diera una exposición total a la subida del Ibex punto a punto”, explica Alfonsi Muñoz, gestora de este fondo.

La pequeña diferencia con la revalorización del Ibex viene de la inversión en deuda pública, que ha generado algo de rentabilidad que también se tiene en cuenta en el valor liquidativo.

El efecto ‘bola de nieve’

Pero el que ha rizado el rizo es el fondo de Ahorro Corporación, que tiene una estructura compleja conocida como ‘bola de nieve’, que acelera la rentabilidad del fondo cuanto mayor sea la subida del índice. Es decir, si el Ibex sube un 5%, el fondo sólo ofrece el 75% de esa revalorización; si el índice sube 10%, ya da el 100% de la subida; si sube el 15%, renta el 125% de esa ganancia... y así sucesivamente hasta una revalorización del Ibex superior al 25%, en cuyo caso el fondo da a sus partícipes el 200% de esa subida. Eso es exactamente lo que ha ocurrido desde el nacimiento del fondo, en marzo de 2005.

Este peculiar funcionamiento tiene detrás una explicación un tanto técnica. El fondo compró opciones que estaban muy alejadas del nivel en que se encontraba el Ibex en esa fecha (9.300 puntos), con precios de ejercicio de 12.000, 13.000 ó 14.000 puntos. Estas opciones eran muy baratas al ser entonces muy pequeña la probabilidad de que el índice llegara a esos niveles. El bajo precio de las opciones permitía garantizar el 100% del capital.

Además, cuanto más alto el precio de ejercicio, más opciones compraba: es decir, compraba el doble de opciones con ejercicio en 13.000 que con ejercicio en 12.000, y el triple en 14.000. Esto es lo que permite la aceleración de las ganancias conforme sube el índice.

Estructuras innovadoras

En todo caso, Domingo Fernández, director de inversiones de esta gestora, asegura que no ha “sonado la flauta con un producto que ha tenido suerte, sino que nuestros garantizados sobre el Ibex ganan más del 10% en promedio. Nuestra capacidad para montar estructuras innovadoras de garantizados es nuestra ventaja competitiva”. De ahí que estos productos vayan a ser la principal apuesta de Ahorro Corporación para 2007; de hecho, ya preparan un fondo para la CAI con “bola de nieve” sobre el EuroStoxx 50.