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18 abril 2007

La hipótesis que Afinsa no quiso escuchar

La hipótesis que Afinsa no quiso escuchar
Jaime Elías Navarro

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Publicado: 07:00


La empresa barajó la posibilidad de replantearse la realidad de su negocio cuatro años antes de la intervención judicial.


De sobra es conocida la fecha del 9 de mayo de 2006, cuando las autoridades judiciales intervinieron Afinsa y Fórum Filatélico, sorprendiendo a alrededor de 350.000 clientes que veían como sus ahorros se esfumaban. Afinsa había mantenido una imagen hasta el momento de “solvencia y gran empresa”, como apunta el informe de la administración concursal, gracias a sus campañas en medios de comunicación, el control de la tesorería, su red comercial y el método contable.

Sin embargo, cuatro años antes de la intervención judicial, los directivos de la compañía ya imaginaban escenarios similares al actual. En un informe de la filatélica aportado por la administración concursal, titulado Afinsa mañana y calificado como confidencial, la compañía analizaba la “hipótesis de que los agentes del mercado calificasen las operaciones de inversión filatélica como de producto financiero, siendo tan solo la filatelia de los contratos una excusa para la captación de dinero en el mercado”. Precisamente, la misma tesis que mantiene la Agencia Tributaria, la Fiscalía y la Administración concursal.

Mercantil o financiero
La diferencia entre ser una actividad mercantil o financiera en el caso de Afinsa es abismal. La filatélica contabilizaba la formalización de un contrato con un cliente como “un aumento del patrimonio de la empresa”, es decir, un beneficio. Sin embargo, según el informe concursal”, este aumento no era real.

El cliente, a la finalización del contrato, podía recuperar el importe de sus sellos, además de la rentabilidad mensual que ya había recibido. Y, desde este punto de vista, la “situación real es de un déficit patrimonial muy importante”.
Además, el escrito confidencial de la compañía ponía el acento en el excesivo riesgo que este escenario tendría en caso de “una crisis de las empresas de filatelia”, como la ocurrida hace casi un año.

En este sentido, el escrito aconseja “eliminar el crecimiento de las operaciones tipo CIT”, un tipo de contrato de la compañía que se caracteriza por contener un compromiso de recompra en un breve período de tiempo, y aumentar la captación de otros ingresos, con el fin de “aumentar la solvencia”.

En los años posteriores a la redacción de este informe, sin embargo, el negocio siguió desarrollándose como siempre. La creciente necesidad de recursos para atender alos compromisos de recompra adquiridos con los clientes ya captados exigía cada vez una cantidad mayor de dinero procedente de los nuevos contratos.
En 2003, uno de cada tres euros generados por la captación de clientes por parte de la extensa red comercial de Afinsa se dedicaba a resarcir a los clientes cuyos contratos vencían ese período. Este porcentaje ascendió dos años más tarde al 49%, o, lo que es lo mismo, uno de cada dos euros captados se dedicaban ya a satisfacer los compromisos con los clientes. "Por favor alguno de los defesores acérrimos de Afinsa que me diga si es o no es una pirámide"

El supuesto aumento de valor del material filatélico que defendía y vendía la compañía no bastaba.“La revalorización de los sellos que se mantienen en existencias generaría una mínima parte de los fondos necesarios para para atender la rentabilidad garantizada a los compromisos de recompra”, asegura la administración concursal. En 2005, a Afinsa sólo le quedaba el 51% de sus fondos para realizar inversiones que generasen rentabilidad.

No obstante, según la investigación, la filatélica también se equivocó en estas inversiones. “Se centraban fundamentalmente en empresas del grupo, que [...] no generaban rentabilidades significativas, y en un gran número de casos generaban pérdidas”, concluyen.

Más clientes
El número de relaciones contractuales cerradas por Afinsa también crecía año tras año en la etapa final de vida de la empresa, siguiendo una tendencia contraria a la aconsejada en el informe confidencial de 2002. En el período 2003-2006, la filatélica aumentó el número de contratos CIT un 79%, pasando de una cantidad de 62.500 contratos a casi 112.000.

Juan Antonio Cano, ex presidente de Afinsa, señaló ayer a EXPANSIÓN que este análisis confidencial era simplemente un estudio sobre una posibilidad de futuro, “habitual en una empresa seria”, y evitó darle un especial significado. No obstante, el escrito era claro en sus conclusiones: “La compañía tiene que tomar sus decisiones y actuar en consecuencia, situándose en otros escenarios posibles, aunque para ello se vea obligada a reconsiderar continuamente toda la interpretación de su realidad, sobre todo si de ello depende su continuidad y futuro”. Una posibilidad que los directivos de Afinsa desoyeron.