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01 mayo 2007

Julio Segura será el nuevo presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores

Fuentes del Ministerio de Economía han apuntado que su mandato se extenderá hasta octubre de 2008, cuando expiraba el de Conthe, aunque podrá ser renovado por otros cuatro años. Segura accederá a la presidencia del supervisor bursátil cuando aún resuenan las graves acusaciones efectuadas por su predecesor en la Comisión de Economía del Congreso, ante la que explicó los motivos que le llevaban a dimitir.

El Partido Popular se ha llevado las manos a la cabeza al conocer las intenciones del Gobierno de nombrar a Julio Segura, 64 años, nuevo presidente de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en sustitución de Manuel Conthe. Para el PP, un “sectario” como Segura es en estos momentos la persona menos adecuada para presidir la CNMV, tras el escándalo que ha supuesto la dimisión de Conthe.

El responsable del área económica de PP, Miguel Arias Cañete, tenía anoche la intención de ponerse hoy en contacto con Pedro Solbes, ministro de Economía, para trasladarle la opinión del primer partido de la oposición sobre Segura y pedirle la elección para el cargo “de una persona con la apariencia al menos de independiente, de nivel y prestigio reconocidos, capaz de generar consensos y devolver a la institución el prestigio perdido. Es lo que la CNMV necesita ahora”.

La cosa, con todo, podría haber sido peor, puesto que de no haber mediado la escandalosa cena a dos pagada por el millonario Ravi Mehra, 1.400 euros de factura, “hoy tendríamos a Carlos Arenillas al frente de la CNMV, lo cual hubiera terminado de hundir a la institución”, asegura un prestigioso economista madrileño. “Porque Miguel Sebastián ya lo intentó meter antaño como presidente, después de que fracasara el intento de colocar a Pepe Pérez”.

“Pedro quiere que sea Julio Segura”, sostiene otro, “con lo cual se vuelve a repetir la operación del PP con Blas Calzada: cuando no hay un candidato claro, se elige al menos pensado y no precisamente el más inteligente, con el único criterio de que dé la menor guerra posible al Gobierno de turno”.

El caso de Segura es la materialización de ese aforismo que habla de las ventajas de estar “en el lugar oportuno en el momento adecuado”. El nombramiento de Segura como consejero de la CNMV fue una especie de premio de consolación, “porque lo que él quería era ser gobernador del Banco de España y, en su defecto, subgobernador. La decepción le pasó pronto, en cuanto descubrió que el Consejo de la CNMV es el cargo mejor pagado del sector público, a partir de lo cual se mostraba encantado”.

Antiguo militante del Partido Comunista de España, el dato más descollante de su personalidad, en opinión de casi todas las fuentes consultadas, es su “sectarismo ideológico. Es un hombre que tiene algún tipo de problema con la sociedad capitalista, una mezcla de rechazo y resentimiento, al punto de dar la impresión de que si saluda a alguien de derechas, se va a ir a lavar las manos enseguida”.

Por desgracia, el nombramiento de Segura, que las fuentes dan por consumado a pesar de las protestas del PP, no sólo no viene a sanar la enfermedad de la CNMV, sino a agravarla. “En mi opinión, la crisis Conthe no se va a traducir en el nombramiento de gente más independiente para la CNMV, sino al revés. A partir de ahora lo que va a primar es la sumisión. Y en los dos partidos, para qué nos vamos a engañar”.

Ver la Carta abierta a Julio Segura, nuevo presidente de la CNMV