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14 mayo 2007

Nada cambia en la Once: las ventas caen pero un coche oficial lleva a la asistenta de Arroyo al trabajo

Las ventas, cerrado el mes de abril, siguen cayendo sin remedio. En los cuatro primeros meses del año, la institución ha ingresado 747,2 millones de euros, un 7,4% menos que en los cuatro primeros meses de 2006 si comparamos los mismos juegos. A ese dato hay que añadir los ingresos de la Lotería Instantánea, el rasca-rasca y El Siete, que el año pasado no se comercializaban. Contando estos dos nuevos juegos, los ingresos aumentan un 6,7%. En cualquier caso, los dos ya están dando síntomas de agotamiento: en abril recaudaron un 16% menos que en marzo.

Y mientras los viejos juegos pierden ingresos y los nuevos se agotan, los directivos de la institución siguen dando muestras de sus corruptelas. Sirvan como ejemplos el hecho de que un coche oficial de la organización va hasta Alcalá de Henares a recoger en su casa a la asistenta del ex presidente de la Once, José María Arroyo, y llevarla hasta el domicilio, situado en Puerta de Hierro, de quien es ahora el presidente del grupo de empresas de la organización. Acabado su trabajo, la asistenta regresa de nuevo en coche oficial a Alcalá de Henares. Así, todos los días.

Blanqueo de capitales

El segundo ejemplo es quizá más significativo. Resulta que a Javier Lacamara, hombre de confianza de Mario Loreto Sanz, vicepresidente y verdadero poder en la sombra de la Once, le tocaba jubilarse el 31 de marzo. Ya lo tenía todo preparado pero fue despedido un día antes, el 30 de marzo, recibiendo una jugosa indemnización que algunos cifran en 120.000 euros.

Pero, ¿Quién es Javier Lacamara? Pues era el delegado de la Once en Aragón y en 1995 tuvo que dimitir al verse involucrada la organización en un asunto de blanqueo de capitales por cobros de cupones que no se pusieron nunca a la venta. Después de pasar el correspondiente purgatorio, fue rehabilitado y ahora era el director de la Once en Cornellá (Barcelona).

Es la vieja táctica de los directivos de la Once. Cuando hay un problema, sacrifican una cabeza hasta que todo se olvida. Sucedió con Javier Lacamara y acaba de suceder también con José Manuel Pichel. ¿Recuerdan Gescartera? Pichel fue el único implicado de la Once en este escándalo. Como tal, fue recluido durante un tiempo como director del Colegio Antonio Vicente Mosquete y otros cargos menores. Tras las elecciones de marzo y los nuevos nombramientos, ha llegado el turno de su rehabilitación: Pichel ha sido nombrado jefe de la Once en la Comunidad valenciana. Se acabó el purgatorio.