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16 mayo 2007

Numerosos ricos españoles, pillados en una pequeña biotecnológica canadiense que “iba a dar un pelotazo”

La cultura del pelotazo que impera en buena parte de los ricos españoles les ha costado un disgusto a varios de ellos. La razón es que se han quedado pillados en una pequeña biotecnológica canadiense llamada Neurochem que cotiza en el Nasdaq, en la que invirtieron bastantes clientes VIP de la banca privada en busca de un posible ‘petardazo’ bursátil, según fuentes de la industria. Sin embargo, la inversión ha resultado todo un fiasco ya que el valor se ha desplomado.

Detrás de esta entrada, aparte de las grandes expectativas que había sobre esta empresa hace unos meses, se encuentra la amistad entre el presidente de Neurochem, el italiano Francesco Bellini, y algunas de las grandes referencias en el mundo financiero español. Según las fuentes consultadas, el número de potentados españoles creció a medida que las recomendaciones fueron compartidas, atraídos además por el éxito de Bellini en una aventura biotecnológica anterior llamada BioChem.

La historia de Neurochem es la típica de las biotecnológicas, que aquí hemos vivido con Zeltia. Se trata de una empresa que desarrolla prometedores medicamentos, en este caso contra el Alzheimer, la artritis reumatoide y la enfermedad de Crohn, que se encuentran en fase avanzada de estudios clínicos. Inmediatamente, surgen los rumores de una aprobación inminente por parte de la FDA, la autoridad de medicamentos de EEUU. Rumores que provocan un calentón del valor en bolsa y que atraen a multitud de inversores de todo el mundo, incluyendo a las grandes fortunas españolas.

Este tipo de empresas, si consiguen la aprobación de un medicamento, pueden conseguir unos beneficios fantásticos porque sus fármacos son el único tratamiento (o el más avanzado) para enfermedades muy graves o muy extendidas. Lo cual les otorga un mercado potencial enorme. Eso, por sí solo, justifica grandes subidas en bolsa; pero, además, suelen ser objeto de compra a precios muy elevados por parte de las grandes farmacéuticas, que utilizan sus redes de distribución mundiales para incrementar aún más esos ingresos.

La FDA dice no y el valor se hunde

El problema viene, claro está, cuando no se cumplen las expectativas de aprobación. Es lo que le pasó a Zeltia con el Yondelis en 2003 y lo que ahora ha ocurrido con Neurochem y la FDA, que ha aplazado a julio la decisión sobre su primer fármaco, llamado Kiacta, cuando se esperaba que la obtuviera en abril. Estos aplazamientos para pedir estudios adicionales suelen ser interpretados por el mercado como señales de que el medicamento no se va a aprobar. Así ocurrió, por ejemplo, el pasado viernes con un fármaco contra la anemia de Amgen, la mayor biotecnológica del mundo, que tras no aprobarse por las autoridades correspondientes provocó una avalancha de recomendaciones negativas sobre el valor.

La consecuencia ha sido un desplome en toda regla de Neurochem en el Nasdaq. Desde los 26 dólares a los que cotizaba en diciembre a menos de ocho a los que se cambia ahora. Según las fuentes citadas, los grandes inversores españoles habían comprado a precios que rondaban los 16 dólares, como mínimo, hasta más de 20, como máximo. De hecho, para no perder con su inversión tendrían que haber entrado en el valor en mayo de 2005, y no es el caso. Unas pérdidas de grueso calibre, como se puede observar, que van a hacer bastante daño a algunos, porque estamos hablando de inversiones de varios millones de euros en varios de estos casos.


Utilizada en Mas "Greatest Fools"... en el extranjero