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29 mayo 2007

Sobre la situación inmobiliaria en España

Bolsamanía, 28-5-2007

Te querría explicar una conversación telefónica que tuve ayer con un buen amigo que puede retratar muy bien el estado, no ya futuro, sino presente, en el que se encuentra el sector inmobiliario de este país. Este amigo es abogado, y comenzó a trabajar hace un año para una compañía promotora inmobiliaria catalana, pequeña pero que lleva en el negocio décadas. Esta empresa se dedica a hacer promociones de pisos “baratos”, para gente más o menos humilde. Lo que en los últimos tiempos era un gran negocio, pues los pisos se vendían solos al precio que fuera, se ha tornado una situación muy inquietante. Según me dijo, hace 6 meses que no venden un piso, y sus jefes deben estar muy preocupados, pues están tomando una serie de medidas que sólo se pueden calificar como desesperadas: - Cuando detectaron que no vendían lo que deberían, llegaron a contratar a investigadores privados para que comprobasen que los API a los que se les había confiado la comercialización de los inmuebles hacían bien su trabajo. El resultado de las investigaciones fue que los API estaban actuando con diligencia. - Hace unos meses contrataron a una comercial para intentar vender ellos mismos los pisos, con resultados nulos. Uno de los cometidos de esta comercial era ir a las oficinas bancarias a presionar para que éstas concediesen hipotecas a sus posibles clientes (gente económicamente humilde que supongo son los primeros a los que los bancos dejan de conceder hipotecas). - Las antaño muy rigurosas condiciones de pago se han relajado hasta extremos casi ridículos. Antes se firmaban las arras por X, a los 3 meses se pagaba Y y a la entrega el resto; todo sin discusión posible. Ahora la consigna es vender como sea, dando las máximas facilidades de pago, llegando a aceptar contratos de arras por 300 euros (esto no sé si es exageración por parte de mi amigo o se corresponde a la realidad). En definitiva, se las están ingeniando todas para no tener que tomar la decisión más fácil y lógica, pero también la peor para ellos: bajar los precios. Esta alternativa, me dijo mi amigo, aterroriza a todo el sector, pues significaría un reconocimiento público de que la situación es mala y podría suponer el encendido de la mecha de la bomba que haga estallar al sector. Parece ser que piensan que mientras no se hable públicamente del problema, éste puede ser controlado. Harán lo que sea para no bajar precios, desde pagar los gastos de notaría e hipoteca hasta aceptar las peores condiciones de pago para intentar sortear la situación, pero al final me parece que no les quedará otra. Los créditos de los bancos con los que se han realizado las promociones hay que pagarlos como sea. De puertas afuera, sus jefes sonríen forzadamente y van diciendo que la situación mejorará después del verano, que no hay que preocuparse demasiado. Pero dentro la preocupación es mucha, hay mucho miedo no ya al futuro, sino al presente, digan lo que digan los medios de comunicación, empeñados en minimizar la situación utilizando términos como "desaceleración", "enfriamiento", "estabilización"... Pero en su fuero interno deben estar rezando cada día para que la burbujita se desinfle poco a poco y no les estalle en los morros y se los lleve a todos por delante, y con ellos buena parte de la economía de este país que se ha acostumbrado a vivir del monocultivo inmobiliario. En fin, me parece que negros tiempos se avecinan. Mi amigo ha sido listo y ha aceptado otro empleo lejos del sector inmobiliario, y las prisas que tenía por comprarse un piso han desaparecido completamente.

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