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26 junio 2007

El fallo de la CNMV francesa obliga a Sacyr a vender su 20% en Repsol si quiere comprar Eiffage

Varapalo a la línea de flotación de Sacyr Vallehermoso. La autoridad bursátil francesa –Autorité des Marchés Financiers (AMF)- comunicó ayer su decisión de no aprobar la oferta con acciones presentada por la constructora española para hacerse con su competidora Eiffage, de la que ya controla un 33,2%. Si hay operación tendrá que ser previo pago en metálico de 8.100 millones de euros.

El argumento empleado es sencillo: el supervisor galo ha encontrado indicios de concertación entre la compañía presidida por Luis del Rivero y los 89 inversores españoles que irrumpieron en el capital de Eiffage durante los meses previos a la celebración de su junta para hacerse con un 17,5%, con el presumible fin de eliminar la resistencia de Jean Francois Roverato, presidente de la compañía francesa.

La presión financiera que supone afrontar el pago en efectivo de la oferta deja tocada a Sacyr. En su momento, la española propuso un canje accionarial por el que tasaba los títulos de la gala en 104 euros, valorando así Eiffage en 9.750 millones. Ahora, en caso de tener que comprar el 66,8% que no posee, más la participación minoritaria en la filial de autopistas APRR, el desembolso final podría ascender a 8.100 millones.

Según la inmensa mayoría de los analistas consultados, la constructora controlada por Luis del Rivero no puede asumir ese endeudamiento –8.000 millones-, equivalente al precio de mercado de su participación del 20% en Repsol. Una encrucijada que puede obligar a Sacyr a replantearse su presencia en la petrolera. “Debería vender su porcentaje en Repsol, que no sirve para nada y todavía tiene plusvalías, y haría dinero para pujar por Eiffage, que es lo que tiene sentido”, subrayan desde otra constructora.

Socios solidariamente responsables

Aunque igual no todo el dinero correría a cuenta de Sacyr. Según fuentes jurídicas consultadas por este diario, “en el caso de existir concertación, los socios son solidariamente responsables de la OPA”. Aun así, esta salida serviría de poco, porque como apunta un analista desde Londres, “la constructora española –con una deuda total de 18.000 millones, por una capitalización de 10.000- no está en condiciones de asumir ese esfuerzo financiero”.

“Vender Repsol no solucionaría gran cosa”, apunta el gestor de un hedge fund. “Tendrían que levantar capital y entre lo cara que está la acción de Eiffage y lo mal que han tratado al mercado, ningún inversor institucional va a poner un duro”. Aunque nadie da por concluida esta batalla, “ha quedado demostrado que en Francia no valen las mismas prácticas que en España”, señala de manera crítica un banquero de negocios. “La arrogancia se paga tarde o temprano, y se paga en metálico”.

De momento, lo único seguro es que Sacyr plantará batalla jurídica en los tribunales. El jueves está previsto que se conozca el fallo de la corte ante la que reclamó la anulación de sus derechos de voto en la junta de accionistas de Eiffage. Sin embargo, el precedente de la AMF no es del todo halagüeño. “Conociendo a Luis, seguro que pleiteará”, subraya un compañero del sector, “pero lo va a tener difícil. Quizá lo más sensato sería negociar al mismo tiempo que recurre”.