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28 junio 2007

Francia pone a Sacyr contra las cuerdas en la pelea por Eiffage

Tremendo varapalo francés para Sacyr. El regulador bursátil, la AMF, rechazó ayer de plano la opa que la constructora española quería lanzar por el 66,7% que no controla en su rival Eiffage. Acusó al grupo de concertarse con al menos seis accionistas españoles que empezaron a entrar en la francesa hace un año y que liga al presidente, Luis del Rivero, y su antecesor, José Manuel Loureda. Por ello, obliga a Sacyr a lanzar otra oferta pagando un 21% más, en metálico, y, además, a opar también la filial de autopistas de la gala.


El peor de los escenarios posibles para Sacyr se cumplió ayer. Dos meses y medio después de lanzar la opa para controlar Eiffage y de comenzar una guerra en los tribunales con esta constructora rival, el dictamen de la Autorité des Marchés Financiers (AMF) echó por tierra la oferta de la española y asumió todas las acusaciones de la francesa. Dictó que Sacyr se concertó con 'al menos' seis accionistas españoles para 'tomar el control' de Eiffage que 'contrariamente a sus declaraciones ante la AMF' están 'ligados' por 'relaciones de orden personal, mercantil y de negocios' a Del Rivero y a su antecesor en Sacyr y cofundador, José Manuel Loureda.

Según el supervisor francés, las sociedades Opera Bona y Prima Domus, de las que son accionistas los ejecutivos, servían de bisagra para cinco de las supuestamente concertadas: Explotaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias Alavesas, Acciones Reunidas, Arcomundo, Portman Golf e Inmobiliaria Vano. Deja fuera de la concertación a Bens Patricios pero dice seguir investigando otras posibles concertadas. Con el 5,22% que tienen las citadas sociedades en conjunto, Sacyr habría franqueado el 33,33%, tope por el que la ley francesa obliga a lanzar una opa. Además, la AMF señala que el grupo español ha comprado más de un 5% en efectivo de Eiffage en los doce meses precedentes al registro de la oferta, el pasado 19 de abril. Con estos dos elementos, el regulador obliga a una 'opa obligatoria' y 'en metálico', y a un precio igual al mayor pagado por Sacyr o alguno de los que cita como concertados en los doce meses anteriores a la oferta. La AMF asume las acusaciones y reclamaciones de Eiffage para las que no tenía pruebas, 'ni hacía falta', llegó a decir. En una segunda parte, el regulador dictamina que la filial de autopistas Autoroutes Paris-Rhin-Rhône (APRR) es un 'activo estratégico' para Eiffage y, en virtud de la ley de opas que Francia cambió cuando Pepsi Cola amagó con comprar Danone, obliga a Sacyr a lanza también una opa.

Para Sacyr, esto supone elevar la oferta por Eiffage un 21% y olvidar el canje de 12 acciones propias por cinco de la gala. Significa pasar de valorar Eiffage de 9.750 millones a 11.860, o, lo que es lo mismo, pagar 7.900 millones por el 66,7%. Además de 5.000 millones más por APRR. Sacyr anunció ayer que recurrirá el dictamen de la AMF en el Tribunal de Apelación de París. Reiteró que 'no existe concertación' y que el texto 'no contiene ningún indicio' ni demuestra ese concierto.

La CNMV francesa da un vuelco al proceso

Del Rivero gana tiempo de cara a la junta del viernes

La quinta constructora española recurrirá la decisión de la AMF en un intento de ganar el máximo tiempo posible de cara a la junta de accionistas que se celebra el viernes. En ella, uno de los puntos previstos es la ampliación de capital para la oferta de canje de acciones lanzada por Sacyr y rechazada ayer por el regulador. Sólo si un juez revoca ese dictamen, la empresa española podría desistir de lanzar una nueva oferta más alta y en metálico por Eiffage, según las fuentes del proceso consultadas. La constructora es la segunda más endeudada del sector tras Ferrovial, con 18.000 millones de deuda que subieron significativamente tras comprar el 20% de Repsol por 6.526 millones. Ahora el grupo debe pensar si desembolsaría otros 13.000 millones en Francia y cómo.

Subidón en Bolsa antes de que hable el juez mañana

La francesa Eiffage se desbocó ayer por la mañana en Bolsa hasta un 9,31% y recuperara el nivel del precio que ofrecía Sacyr en acciones perdido desde semanas. La francesa cotizaba a 105 euros cuando la AMF suspendió la cotización a propuesta del propio regulador. Alguna filtración debió haber, pensaba ayer más de un experto. Subidón bursátil que habrá que seguir hoy, un día antes de que se pronuncie el Tribunal de Comercio de Nanterre sobre la denuncia que interpuso Sacyr contra Eiffage por quitar los derechos de voto a 89 accionistas españoles en la última junta. Es la única baza judicial con la que cuenta la española hasta que no registre la denuncia contra el regulador bursátil. Si bien, el juez decidirá según lo dicho por la AMF lo que no augura un buen resultado para Sacyr.

Más de un año de guerra

Sacyr supera el 5% en Eiffage en febrero del año pasado superó el 5% y en abril se convierte en primer accionista con el 31%.

En la junta del 19 de abril, la empresa que preside Jean-François Roverato recorta del 33% al 30% los derechos políticos de Sacyr y le impide así tener los votos para nombrar consejeros.

Durante un año el presidente de Sacyr, Luis del Rivero, y Roverato mantienen reuniones pero no fragua el entendimiento.

En septiembre del año pasado, la constructora española llega al 33%, el tope para no tener que lanzar opa. Tres meses después, la salida del inversor belga Albert Frère (accionista de Suez y ahora también de Iberdrola) de Eiffage enciende las alarmas en la francesa. Pero Roverato logra colocar el 6% entre la Caisse des Dépôts, que pasa del 5% al 8,5% y un grupo de directivos, principalmente.

La guerra abierta se declara el 18 de abril en la tumultuosa junta de Eiffage, tras la entrada de la inmobiliaria Rayet (un 4,21%) y el promotor Luis Portillo (un 2%). Ese día se destapan 89 accionistas españoles, entre ellos Gecina (de Joaquín Rivero, ex presidente de Metrovacesa), Bancaja o Sabadell con pequeños porcentajes que suman un 17% de Eiffage. La mesa de la junta les suspende los derechos de voto por presunta concertación con Sacyr. Esto supone un nuevo veto a la española que por segunda vez se queda sin entrar en el consejo. Las dos empresas se declaran la guerra en los tribunales.

El 19 de abril Sacyr opa a Eiffage para tomar el 66,7% que no tiene. Era el plan B. El día 23, la española y Rayet por separado denuncian el bloqueo de votos de la gala en el Tribunal de Comercio de Nanterre y Eiffage, la concertación en el Tribunal de Alta Instancia de París.

Mañana se pronuncia el Tribunal de Comercio teniendo en cuenta el dictamen del regulador bursátil. Sacyr puede recibir su segundo varapalo.