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22 junio 2007

La creación de medio millón de hogares sostiene el consumo y permitirá crecer este año un 3,7%

La constitución de nuevos hogares se ha convertido en el mejor negocio de la economía española. Tanto es así que buena parte de su crecimiento se explica, en estos momentos, por el fuerte ritmo de creación de nuevas unidades familiares. Los números cantan. Entre 1978 y 1998 este país creó en media anual 151.000 hogares, pero es que en el último año el ritmo se ha multiplicado por tres.

La última Encuesta de Población Activa (correspondiente al primer trimestre de 2007) refleja la creación durante los doce últimos meses de 511.600 hogares, es decir prácticamente el triple de lo habitual en la década de los ochenta y de los noventa. De hecho, la velocidad de creación de hogares crece un 3,3%, 2,5 veces más que la población, que ya de por sí está aumentando de una forma extraordinariamente elevada (hasta los 45 millones de habitantes).

El hecho de que el número de hogares crezca con tanta fuerza tiene indudables consecuencias desde el punto de vista macroeconómico, toda vez que su constitución impulsa el consumo, sobre todo de bienes duraderos. Cada nuevo hogar necesita un equipamiento básico: un frigorífico, una lavadora, muebles u otros tipos de enseres, lo que en última instancia impulsa la actividad productiva, pero también la financiera, como lo demuestra el fuerte ritmo de expansión del crédito al consumo.

Los datos de consumo de bienes duraderos incorporan, por lo tanto, este cambio intenso en la estructura demográfica del país. Según los datos del INE, alrededor del 20% de los hogares -uno de cada cinco- es de carácter unipersonal, sin tener en cuenta a los mayores de 65 años que por razón del fallecimiento de su cónyuge hayan podido quedarse viudos.

Censo de Población

Como es obvio, también el fuerte dinamismo de la actividad inmobiliaria se explica, en buena medida, por el fuerte avance en la creación de hogares, lo que justifica que en la mayoría de las estimaciones se trabaje con la hipótesis de que en los próximos años se construirán en España alrededor de medio millón de viviendas, entre un 30 y un 35% menos que ahora. En la actualidad, y según la EPA, el número de hogares constituidos -de los más diversos tamaños y tipos- asciende a 16,11 millones, es decir existen dos millones de unidades familiares más que en 2001, que es cuando se realizó el último Censo de Población (de publicidad decenal).

La gran explosión en el número de hogares es un fenómeno vinculado directamente a la creación de hogares unipersonales, cuyo número se ha multiplicado por cuatro desde 1991. Si ese año existían 590.000 hogares formados por un solo miembro, en 2001 se había alcanzado ya la cifra de 1,2 millones. Pero es que en 2005, último año con cifras publicadas, 2,4 millones de españoles, prácticamente el 5% de la población, viven solos, según datos del INE.

Los dato sectoriales reflejan nítidamente la importancia de este aumento de la población. En 2006, el volumen total de la venta de electrodomésticos, según el BBVA, creció un 4,8%, con un empuje en la venta de lavadoras y frigoríficos superior al 8% en ambos casos. La venta de muebles, por su parte, creció un 1,3%, tasa que puede parecer baja, pero hay que tener en cuenta que se trata del mayor crecimiento desde el año 2000. De la misma manera, y según las patronales correspondientes de cada sector, se ha registrado un notable avance en el equipamiento de los hogares en imagen, sonido e informática, lo que sin duda ha ayudado a sostener el nivel de empleo en un contexto de reducción de precios.

El fuerte ritmo de creación de hogares tiene mucho que ver con la entrada de inmigrantes, que continúa a buen ritmo, pero también con cambios sociales verdaderamente relevantes que tienen consecuencias económicas sobre la evolución del consumo. Caixa de Cataluña ha estimado que prácticamente la mitad de los hogares creados en los últimos años son de nacidos fuera de España. Porcentaje que parece coherente con la entrada masiva de inmigrantes que se viene produciendo de forma ininterrumpida en España desde hace prácticamente una década.

Españoles autóctonos

La otra mitad, por lo tanto, corresponde con españoles nacidos en el país –unos 250.000-, cifra que, sin embargo, no es coherente con la estructura demográfica española. Y es que lo que parece estar ocurriendo es un fuerte aumento del número de hogares formados por un solo miembro. El número de separaciones y divorcios se ha disparado en los últimos años, hasta el punto de que de que en 2005, último año publicado, el INE ha registrado 137.000 separaciones o divorcios, lo que explicaría alrededor de la tercera parte del aumento en el número de hogares.

Es decir, que de los 500.000 hogares que se crean cada año, unos 250.000 tienen su origen en la entrada de inmigrantes y otros 137.000 en rupturas matrimoniales. El resto está vinculado al crecimiento demográfico –el saldo vegetativo de España se sitúa en estos momentos en unas 70.000 personas- y a la creación de nuevos hogares derivados de cambios sociales –personas que viven solas y que no tienen previsto crear unidades familiares con más miembros-.

Este fuerte impulsos en el ritmo de creación de hogares es el que, sin duda, explica la fortaleza del consumo, que apenas da tregua pese a la subida de los tipos de interés, lo que en realidad debiera haber suavizado de una forma mucho más intensa su evolución.

Así se explica que el Producto Interior Bruto vaya a aumentar este año en el entorno del 3,7%, en línea con el potencial de crecimiento de la economía española