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28 agosto 2007

Darwin, cucarachas y salmonelosis

A Warren Buffett le gusta recordar que cuando la marea alta termina y empieza a bajar el nivel del agua se ve quién estaba desnudo. Lo que nos recuerda a la Teoría de la Cucaracha. Una teoría que hace referencia al inevitable hecho de que si has visto una cucaracha corretear por el suelo de tu cocina, ten por seguro de que habrán más escondidas.

Lo que estamos viendo estos días poco a poco es quién disfrazó sus temerarias apuestas direccionales con sofisticados trajes cosidos a base de derivados y los vendió como la nueva panacea de la rentabilidad sin volatilidad. Pero no caigamos en el error de generalizar.

Meter a todo el universo hedge fund en el mismo saco sería algo tan equivocado como el siguiente ejemplo que da Jon Sundt, de Altegris Investments (adaptado a nuestro folclore de verano), en su último comentario: Imaginemos que mientras disfrutamos de un tranquilo día de playa en nuestras vacaciones abrimos el periódico y leemos el siguiente titular: 'Familia muere intoxicada por salmonelosis al ingerir mayonesa en mal estado de un chiringuito no autorizado'.

La noticia no nos sorprende. Esas cosas, a veces pasan. Nuestra inmediata y lógica reacción (ya lo hacíamos anteriormente) es cuidar dónde vamos a comer con la familia esta tarde. Evidentemente, intentaremos evitar todo local no autorizado, con aspecto de cuidar poco la higiene y, si somos algo paranoicos, incluso evitaremos consumir cualquier alimento susceptible de alojar la temida bacteria.

Pero imaginemos que no somos la típica familia española habituada a este tipo de noticias y que no sabe identificar dónde está el riesgo y cómo evitarlo. Supongamos que somos una familia de turistas nórdicos en tierra extraña y que no sabemos nada de este tipo de incidente que, a veces, salpican de negro las crónicas del verano y afecta a alguno de los miles de restaurantes abiertos en la época estival. Si entonces leemos el siguiente titular del periódico finlandés que nos llega con días de retraso: 'Familia muere intoxicada por comer en un restaurante en la playa'; ¿cuál sería la reacción?

Probablemente, a falta de mayor información sobre un terreno y una industria que desconocemos, meteremos a todos los restaurantes en el mismo saco y, para evitar cualquier riesgo real o imaginario, decidiremos no comer en ningún restaurante próximo a la playa. Ni siquiera los que estén autorizados, cumplan con todos los controles de higiene, o ni siquiera sirvan mayonesa. Huelga comentar los efectos que tendría esa reacción generalizada sobre la industria de la hostelería.

Por supuesto, la familia habrá eliminado el riesgo de salmonelosis, ¿pero a qué precio? Tal vez comer durante todas sus vacaciones en un McDonald's, al que se le considera libre del riesgo (ir a lo seguro), y perderse deliciosas paellas, arroces y platos únicos de nuestra cocina mediterránea que, cocinados en restaurantes que cumplen con la legislación y les interesa mantener vivos a sus clientes, no implicaban ningún riesgo para la salud.

Llevamos desde el mes de marzo hablando de los riesgos subprime y de crédito. Lo que está ocurriendo no puede pillarnos por sorpresa. Si comemos mayonesa todos los días en cualquier chiringuito sabemos a lo que nos exponemos. Pero de ahí a meter a toda la industria hedge con sus 10.000 fondos en el mismo saco y decir a bombo y platillo que es el fin de la gestión alternativa y de estos productos, hay el mismo trecho que el de pasarnos a comer sistemáticamente comida basura de por vida y renunciar a buscar buenas y saludables paellas para nuestra cartera.

En la historia de la vida en la tierra, ha habido cinco grandes extinciones. En 4.000 millones de años da tiempo a que pasen muchas cosas. Por ejemplo que se extingan los dinosaurios y otras especies con mayor capacidad de adaptación proliferen y evolucionen hasta producir el ordenador desde el que escribo. Es un proceso natural inevitable, como nos mostró Darwin. Los cambios en el entorno ejecutan su criba sin piedad y con imparcialidad. Aquellos que se adaptaron demasiado (overfitting de los modelos) a unas condiciones demasiado particulares del entorno, perecen ante un mínimo cambio de circunstancias (tensionamiento del crédito). Sobreviven aquellos capaces de adaptarse al cambio, no los más fuertes, más grandes o que mejor lo han hecho en los últimos tres años.

Hemos vivido crisis como la de las monedas asiáticas en 1997 y la de los bonos rusos que arrastró al LTCM en 1998. Muchos sufrieron, pero muchos otros siguieron ofreciendo buenas rentabilidades, adaptándose al medio porque obtenían rentabilidades de otras fuentes más flexibles y no tan dependientes de una única estrategia. Igual que está pasando ahora.

Pero si sólo miramos los árboles que caen no podemos ver el bosque que sigue en pie. Dentro de un tiempo se reubicarán los acontecimientos que estamos viviendo en una justa perspectiva. Y habrá perdedores y ganadores, como en cualquier periodo de crisis y en cualquier industria. Una sana criba que limpiará a los demasiado adaptados, eliminará a todo el nido de cucarachas y permitirá que crezcan los más flexibles, los mejores, allí donde tendremos que invertir.

¿Qué hacer en estas circunstancias? Desde luego no confundir churras con merinas y proclamar erróneamente que la industria hedge ha fallado. En vez de rechazar cualquier inversión hedge, preocuparnos más bien por cuáles son sus ingredientes (en qué invierten) y su grado de higiene (control del riesgo) a la hora de cocinar (proporcionar alfa).

Como recomendaba Keynes, tal vez lo mejor sea darnos cuenta de que el miedo siempre cotiza barato, precisamente porque nubla la vista y no nos deja ver un horizonte diferente al que pintamos con nuestras emociones de hoy. No hablo de comprar acciones de Bolsa (no tengo ni idea de si es buen momento o no de comprar Bolsa), sino de aprovechar el contagio, leve o moderado, que la presente crisis está ejerciendo en otras estrategias, para invertir en aquellos hedge funds estables (que conocemos y sin mayonesa), sólidos y perdurables que, por una cuestión de pánico, ofrecen ahora un mejor precio de entrada.

Marcos Pérez Mesas. Gestor de fondos de Renta 4