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07 octubre 2007

Vía libre para ponerse bajista en valores fuera del Ibex y por tiempo indefinido

Más vale tarde que nunca. El Gobierno va a modificar por fin la obsoleta normativa que regula al préstamo de valores en España, la forma más extendida en el mundo para ponerse bajista en bolsa. Precisamente, las enormes restricciones de la normativa actual han provocado que, en España, el préstamo de valores haya sido claramente superado por otros instrumentos como los futuros, los warrants o los CFDs (contratos por diferencias).

Una enmienda del grupo socialista al proyecto de Ley del Mercado de Valores en tramitación (para adaptar la famosa directiva Mifid), que se prevé aprobar en noviembre, propone eliminar las ocho restricciones que actualmente impone la norma al préstamo de valores. Las consecuencias prácticas más importantes son que los brokers podrán ofrecer este producto sobre todos los valores cotizados y no sólo los del Ibex, como hasta ahora, y que no habrá limitaciones temporales para mantener las posiciones bajistas.

La norma actual, desarrollada por una orden ministerial de 1991, adolece del defecto habitual en la legislación financiera española: un exceso de proteccionismo para el pequeño inversor que se traduce en sobrerregulación. Por ejemplo, el plazo máximo para tomar valores prestados es de sólo 15 días, aunque se puede prorrogar hasta llegar a tres meses.

Pero el afán regulador alcanza extremos todavía más insospechados, como fijar las mismas garantías para todos los inversores, obligar a que los participantes en esta operativa sean miembros del mercado (deja fuera a los extranjeros y no tiene sentido desde que la Bolsa se desmutualizó) o exigir que los valores que se prestan ya estén liquidados (obliga a esperar tres días entre la compra de los valores y su préstamo).

Del cero al infinito

La enmienda del grupo socialista elimina de un plumazo todos estos anacronismos que dejaban en desventaja al préstamo de valores frente a los productos competidores. “Tiene todo el sentido que se eliminen de una vez estas restricciones”, opina Álvaro Drake, director general de RBC Dexia (el antiguo Bancoval), aunque critica un aspecto de la nueva norma: “Quizá habría que haber dejado fuera a valores muy poco líquidos o que coticen en corros; hemos pasado del cero al infinito”.

Esta entidad tiene previsto ampliar en los próximos meses su servicio Credibolsa a todos los valores del mercado continuo y a acciones internacionales, así como cambiar el nombre del producto para relanzarlo al calor del cambio de la norma. “El préstamo de valores seguirá teniendo sentido frente a los futuros y los CFDs mientras éstos no sean líquidos para todos los valores”, sostiene Drake.

Ya en 2004, una normativa sobre garantías financieras dio un impulso importante al producto, al ofrecer a las entidades la seguridad de que podían ejecutar las garantías en caso de que los inversores no les devolvieran los títulos prestados. Esta seguridad ha permitido a varias firmas desarrollar este producto desde entonces: aparte de RBC Dexia, las más activas son Bankinter, Citibank, SelfTrade y Fibanc.