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17 mayo 2007

Prostitution Insurance

Un artículo irónico muy bueno en el que los americanos nos hacen la coña sobre la seguridad social:

Once upon a time in America, an employer came up with an idea for saving on payroll expenses. He noticed that many of his employees seemed uncomfortable with the idea of paying for sex, even though they wanted it. So he tried reducing worker salaries by $1000 a month, and instead he gave his workers an insurance card that they could present to prostitutes whenever the workers wanted their services. Paying for the card cost only $500 a month per worker, so the employer made higher profits.

A few years later, a major war broke out, and the government put limits on worker salaries. Employers were unable to give raises. Instead, many employers copied the idea of prostitution insurance, and the government winked, allowing employers to circumvent the salary limits.

After the war was over and salary limits were lifted, the practice of offering prostitution insurance remained widespread. In part, this was because income tax rates were now higher than they had ever been, and prostitution insurance was an untaxed fringe benefit.

Two decades after the war, a President with a compassionate agenda won a landslide re-election victory. He delivered on campaign promises to use taxpayer funds to provide prostitution insurance to the poor and to the elderly.

Both consumers and the providers of prostitution services became accustomed to using insurance cards. Paying for sex directly was frowned upon as something no decent, middle-class person would do. Instead, the first thing that would happen when a consumer visited a brothel or a prostitute was that the consumer would present his insurance card to be photocopied.

Over time, prostitution became increasingly sophisticated and expensive. Scientists and engineers developed expensive new sex toys, and highly-paid specialists grew to outnumber ordinary general prostitutes.

Nonetheless, not everyone was happy. Some consumers were not employed by companies offering prostitution insurance, nor were they eligible for government-provided prostitution insurance. Sometimes, these consumers would show up at brothels and expect free sex, with the cost shifted to other consumers.

There was a market for individual prostitution insurance, but it never really developed properly. Many consumers were willing to remain uninsured, and insurance companies saw little opportunity to profit from this small market.

The cost of employer-provided prostitution insurance continued to rise. It began to eat up a larger and larger portion of potential salary increases. Both employers and employees became troubled by this trend.

Many people began to agitate for universal, government-provided prostitution insurance, arguing that such systems were working in Canada and in many European countries. Such a single-payer system for prostitution would solve the growing problems of the uninsured and relieve the strains of employer-provided prostitution insurance. Most importantly, it would allow people to continue to be insulated from having to pay for sex.

Unfortunately, shifting the costs of prostitution insurance to taxpayers was fiscally impossible. Prosticare, the government's popular insurance program for the elderly, was projected to run into deficits of tens of trillions of dollars in another 50 years. Forestalling such a bankruptcy was going to require drastic cuts in future benefits. Trying to expand Prosticare to cover everyone would have forced such cuts to take place today, and no politician wanted to risk a confrontation with senior citizens. So although politicians talked a lot about universal single-payer prostitution coverage, they never seriously proposed enacting it.

The American public had grown accustomed to enjoying unlimited access to the services of prostitutes. They continued to be averse to paying directly for sex, and they had become increasingly insulated from having to do so. As a result, America's share of GDP going to prostitution, already the highest in the world, rose rapidly.

A few economists argued that Americans ought to try to get over their discomfort with paying for sex. The economists proposed that Americans pay for prostitution with their own money, in which case they would be less likely to obtain unnecessary services. In addition, consumers would pay more attention to cost, which would force prostitutes to lower their prices in order to avoid losing business.

Most people, particularly prostitutes, were outraged by the economist's suggestions. The idea of paying for sex was too offensive to contemplate. So the existing prostitution insurance system kept stumbling along.


Mi comentario: La verdad es que en USA, el problema no es que la sanidad sea pública o privada, sino el tema jurídico, que encarece tanto el sistema sanitario...

15 diciembre 2006

El 65% de los inversores españoles dice saber qué hará el Ibex

Dos tercios de los españoles, un 65%, piensa que puede predecir con éxito los movimientos del mercado, alarde típico de un país con tantos seleccionadores de fútbol como habitantes. Paradójicamente, sólo un 24% reconoce que invierte con éxito.

Esta es la conclusión de una encuesta global realizada por la gestora estadounidense Alliance Bernstein -antigua ACM Funds- entre 9.600 personas de todo el mundo. De esta cifra, 300 son inversores españoles con un patrimonio invertible superior a 40.000 dólares, unos 30.000 euros.

La encuesta refleja que sólo el 26,75% de los sondeados españoles conoce los principios básicos de la inversión. Esta cifra se extrae de la media de respuestas positivas para cada uno de los principios, siendo el más conocido la importancia de tener en cuenta el resultado global de la cartera (un 43%) y la apuesta por activos negativamente correlacionados el que menos (un 18%).

'Un 80% de los encuestados no aplica ninguna estrategia de distribución de activos porque no sabe cómo hacerlo', explica Beatriz Barros de Lis, directora general de Alliance Bernstein en España.

Un 75% de los españoles se considera más ahorrador que inversor, la proporción más elevada del mundo junto con los inversores japoneses. El 80% del patrimonio invertido en fondos, por poner un ejemplo, está invertido en activos sin riesgo.

Los españoles, además, tienen un conocimiento limitado de conceptos financieros como tasa de rentabilidad anualizada (sólo un 6% la conoce), precio partido por los beneficios o PER (un 7%), apreciación de capital (un 8%), comisión de distribución (un 9%) o dividendos (un 15%).

Los activos que más conocen y entienden los españoles son los fondos de renta fija, los bonos y los activos del mercado monetario, mientras que apenas un 17% entiende cómo funcionan las acciones y un 14% los fondos de renta variable. Apenas un 4% sabe lo que son los hedge funds o fondos de inversión libre.

Alliance Bernstein saca algunas conclusiones de la encuesta, como que en España no existe un verdadero canal de asesoramiento a los inversores debido a la bancarización extrema del mercado de fondos.

La apuesta de los bancos por vender productos de bajo riesgo es una de las razones por las que los inversores no conocen los principios básicos y los beneficios de invertir a largo plazo.

Es esencial, según Alliance Bernstein, dar prioridad a la educación y a la comunicación para fomentar la planificación financiera a largo plazo, evitando en ese esfuerzo usar un lenguaje muy técnico.


Mi comentario: Como dice Wis, "Los españoles sabemos de todo desde que el mundo es mundo, pero en tres especialidades sobresalimos ; a saber: Medicina, fútbol y bolsa."


11 diciembre 2006

El teléfono móvil como arma de espionaje

El gobierno de los Estados Unidos ha aprobado un nuevo método para investigar a los miembros del crimen organizado: activar a distancia el micrófono de sus teléfonos móviles para poder escuchar sus conversaciones.

La técnica se denomina "pinchazo ambulante" (roving bug) y los máximos responsables del Departamento de Justicia de los EE.UU. han aprobado su uso contra los miembros de una familia del crimen organizado de Nueva York que desconfiaban de las técnicas convencionales de vigilancia, como el seguimiento de sospechosos o el pinchazo de teléfonos.

La nueva técnica de vigilancia ha salido a la luz en una opinión publicada esta semana por el juez de distrito Lewis Kaplan. El magistrado ha dictaminado que los "pinchazos ambulantes" son legales porque la legislación federal sobre intercepción de teléfonos es lo bastante amplia como para contemplar incluso las escuchas de las conversaciones que se producen cerca del teléfono móvil de un sospechoso.

El año pasado, un artículo del Financial Times indicaba que las operadoras móviles pueden instalar a distancia en cualquier teléfono, y sin conocimiento del propietario del teléfono, un programa de software que active el micrófono incluso cuando el propietario no está realizando ninguna llamada.

Mi comentario: Me parece muy preocupante el nivel de intromisión que alcanza el gobierno USA contra todo el que está a su alcance, no quisiera que pase algo así en Europa. Nos montan películas de terroristas y series como "24 horas", para acojonarnos y que aceptemos de buen grado renunciar a nuestras libertades... ¿y para qué? Yo estoy seguro que si se montan estas cosas, acabarán utilizándose para enterarse de información privilegiada y dar pelotazos bursátiles, para espiar a cónyuges infieles, y para mil cosas inaceptables. ¿Mejorarán nuestra seguridad? ¿O por el contrario, servirán para que los supuestos terroristas puedan infiltrar a alguien y obtener información con la que atacarnos mejor?

05 diciembre 2006

"Los británicos son más inteligentes que los norteamericanos"

Gwyneth Paltrow se enfrenta con sus paisanos. La actriz ha perdido a parte de sus seguidores por insultar a los ciudadanos norteamericanos con unas polémicas declaraciones. “Los británicos son más inteligentes que los norteamericanos” ha dicho la estrella sin medir sus consecuencias. Desde Estados Unidos ya le han comenzado a llover las críticas, ya que Paltrow nació y se crió en Hollywood.

La protagonista de Seven vive desde hace tres años en Londres, ciudad en la que se siente muy cómoda hasta el punto de haberse olvidado de sus paisanos. Por ello, Patrow ha confesado en un diario portugués que considera a los británicos “mucho más inteligentes y civilizados que los americanos”. Además, le gusta el estilo de vida inglés, ya que no es un capitalismo como el de EEUU. “La gente no habla sobre trabajo y dinero, sino que charla de cosas interesantes en las cenas”, considera.

Pese a su amor por Londres, su visión de los británicos no ha sido siempre tan positiva. Hace un año, Paltrow reconoció en una entrevista que detestaba Inglaterra porque sus calles “están sucias”; el clima “es horrendo”; y los servicios de atención al cliente “una basura”, ya que tardaron dos semanas en arreglar su conexión a Internet. También calificó a la ciudad británica de “fría y deprimente” y aconsejó a los turistas que traigan un paraguas en el bolso porque “llueve todo el tiempo”, entre otras lindezas.

Mi comentario: Decir que son más inteligentes es algo que no sé de dónde saca, pero que en Europa estamos más civilizados que en USA es algo que está fuera de duda. Por otra parte, que en Londres llueve lo sabe todo el mundo... y lo del servicio de atención al cliente, tendría que ver cómo son en España!!