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02 octubre 2007

El bazar de las hipotecas en EE UU

Ayudado por unos modernos sistemas de calificación del riesgo y un fragmentado sistema en el origen del crédito, el mercado hipotecario de EE UU se ha desarrollado en los últimos años para convertirse en un modelo muy flexible, aunque no exento de riesgos, como se evidencia en la actual crisis. Es un mercado muy particular, distinto del europeo desde el inicio mismo de la hipoteca, porque cuando un estadounidense quiere comprar una vivienda, lo habitual, y más en las grandes ciudades, es que no acuda al banco a solicitar el crédito.

El primer paso es ir al broker, que es la persona o empresa que busca, como si se tratara de un supermercado, entre todas las ofertas disponibles de las entidades de crédito la que se adapte mejor a su perfil. Algunas inmobiliarias también cumplen ese papel de brokers. Las entidades de crédito, tanto la banca como las especializadas en hipotecas (que no son entidades de depósito), reciben de este intermediario la documentación del cliente y unos suscriptores de la entidad de crédito se encargan de aprobar el contrato mediado por el broker, que cobra una comisión.

Así y como recuerda en un informe sobre las diferencias del sistema estadounidense y español (en general europeo) el profesor Emilio Ontiveros, 'casi la mitad de las hipotecas en EE UU se conceden por entidades que no tienen ningún vínculo con los prestatarios'. El gerente de una oficina de Chase de Nueva York aseguraba a este diario que el sistema con el que están familiarizados los españoles 'es como lo hacíamos en el pasado. Eran otros tiempos'.

Ni siquiera en el caso de que el cliente les pida directamente un crédito serán los empleados de la sucursal los que decidan sobre el mismo. Son los suscriptores del banco, que trabajan en oficinas sin contacto con los clientes, quienes, tras estudiar los ratings de crédito del solicitante, deciden sobre ello.

Una vez hecho el contrato, las entidades sacan los créditos de sus balances. Los bancos apenas se quedan con el 30% de éstas, ya que normalmente las venden a otros bancos u otros compradores de hipotecas, como las entidades semiestatales Fannie Mae y Freddie Mac, o terminan titulizadas por la banca de Wall Street. El 70% de las hipotecas en EE UU están titulizadas en MBS o RMBS (Mortgage Backed Securities, o valores respaldados en hipotecas, y Residential Mortgage Backed Securities).

Casi la mitad de las hipotecas las conceden firmas que sólo se dedican a este tipo de préstamos para la compra de vivienda y no son entidades de depósito. Éstas son las que han sufrido más la crisis y muchas han acabado quebradas o cerca de ello, porque, además de los problemas de morosidad, tienen dificultad para financiarse. Estas entidades se financian normalmente con deuda a largo plazo (con la emisión de bonos) y a corto (commercial paper o deuda a una media de 30 días) entre otros instrumentos. Este último es un mercado que lleva semanas paralizado y sólo se empieza a mover en los últimos días. A diferencia de la banca, estas entidades no pueden acudir a la ventanilla de descuento de la Fed. No obstante, Bernanke ha rebajado dos veces el penalizado tipo de descuento para facilitar el movimiento del crédito.

Algunos bancos han asegurado líneas de crédito para que entidades como GMAC o Countrywide, la mayor hipotecaria del país, sigan funcionando. Countrywide era una de estas entidades sólo hipotecarias hasta 2001, cuando compró un pequeño banco. Ahora ofrece rentabilidades muy altas a los ahorradores para que se animen a efectuar depósitos.

Al existir el rentable mercado secundario de titulización se diluye el riesgo, que pasa a los inversores, pero a la vez éste también se ha ampliado, como reconocen muchos economistas. Y esto ocurre porque los incentivos para que el análisis de los acreedores sea riguroso ceden ante la oportunidad económica que presenta la mayor cantidad de hipotecas. En el debate sobre calidad frente a cantidad, el boom inmobiliario de EE UU se ha alimentado del volumen por encima de cualquier otra consideración. En segundo lugar, al deshacerse del peso de la hipoteca en el balance, la entidad financiera y el broker no tienen el incentivo de cuidar el riesgo. Éste se transfiere al distribuidor, que tituliza y coloca en el mercado entre los inversores.

Los emisores de hipotecas (entidades crediticias y brokers) han ampliado en los últimos años los tipos de préstamos y popularizado los de más riesgo entre una población cuyo acceso al crédito ha sido cuestionable. Hasta Alan Greenspan advirtió de las 'hipotecas exóticas'. Greenspan se refería a los distintos tipos de subprime (alto riesgo porque se prescinde de documentación del hipotecado o garantías como el pago de entrada). Éstas son el origen de la crisis, puesto que muchas condiciones atractivas para el acreedor se vuelven muy gravosas con el tiempo y la morosidad crece.

La víctima de la desconfianza en los mercados del crédito es otro tipo de hipotecas conocidas como jumbo. Éstas se hacen a personas con riesgo bajo y por un valor superior a 417.000 dólares. Son las hipotecas de la mayoría de las ciudades, y el problema es que el estatuto de Fannie Mae y Freddie Mac no permite que estas entidades compren, garanticen o titulicen por encima de esta cantidad. Por ese motivo se consideran más arriesgadas y llevan un premium en su interés. Como ahora los inversores no confían en los títulos respaldados con hipotecas, el capital que tenía que llegar a los prestamistas que hacen estas hipotecas no está fluyendo como normalmente. Todo un problema para las inmobiliarias de las grandes ciudades, donde el precio de partida va más allá del medio millón de dólares.

Compras en entidades

Cuando los bancos venden sus hipotecas a otros bancos, a los hipotecados se les advierte por carta que su préstamo con Bank of America ha pasado al Chase, por ejemplo. Algunos hipotecados dicen que lo usual es que haya más de cuatro cambios de banco.

Ofertas para todos los gustos. De mayor a menor riesgo

Prime. Son así llamadas las hipotecas sin especial riesgo, tanto por la cuantía como por el titular, y que pueden ser compradas por Fannie Mae y Freddie Mac.

Subprime. Se hacen a favor de clientes con dudoso historial crediticio y tienen alto índice de morosidad. Muchas de las innovaciones de crédito se han producido en este segmento, en el que, contra la tradición de EE UU, han sido muy importantes los tipos variables. Para hacerlas atractivas se ofrecían en los primeros meses o años tipos de interés muy bajos, que luego se suben por encima del de las hipotecas prime. Hay modelos híbridos como el 2/28, una hipoteca que permite pagar un tipo fijo y más bajo de lo normal dos años y que se convierte en variable los siguientes 28. Otro tipo que ha resultado ser maldito en este segmento es el 'sólo interés', que hace que durante años no se pague principal. Los expertos creen que sólo es buena para quienes reciben comisiones o bonus de forma irregular, no para asalariados.

Alt A. Están entre las prime y las subprime y normalmente se dan a quienes no acreditan totalmente sus ingresos.

Jumbo. Son mercado prime, pero se hacen por encima de una cantidad establecida anualmente por Fannie y Freddie. Actualmente es de 417.000 dólares No se garantizan, compran o titulizan por estas entidades y sus intereses son más elevados. Son las más frecuentes en Nueva York, por ejemplo.



28 agosto 2007

Darwin, cucarachas y salmonelosis

A Warren Buffett le gusta recordar que cuando la marea alta termina y empieza a bajar el nivel del agua se ve quién estaba desnudo. Lo que nos recuerda a la Teoría de la Cucaracha. Una teoría que hace referencia al inevitable hecho de que si has visto una cucaracha corretear por el suelo de tu cocina, ten por seguro de que habrán más escondidas.

Lo que estamos viendo estos días poco a poco es quién disfrazó sus temerarias apuestas direccionales con sofisticados trajes cosidos a base de derivados y los vendió como la nueva panacea de la rentabilidad sin volatilidad. Pero no caigamos en el error de generalizar.

Meter a todo el universo hedge fund en el mismo saco sería algo tan equivocado como el siguiente ejemplo que da Jon Sundt, de Altegris Investments (adaptado a nuestro folclore de verano), en su último comentario: Imaginemos que mientras disfrutamos de un tranquilo día de playa en nuestras vacaciones abrimos el periódico y leemos el siguiente titular: 'Familia muere intoxicada por salmonelosis al ingerir mayonesa en mal estado de un chiringuito no autorizado'.

La noticia no nos sorprende. Esas cosas, a veces pasan. Nuestra inmediata y lógica reacción (ya lo hacíamos anteriormente) es cuidar dónde vamos a comer con la familia esta tarde. Evidentemente, intentaremos evitar todo local no autorizado, con aspecto de cuidar poco la higiene y, si somos algo paranoicos, incluso evitaremos consumir cualquier alimento susceptible de alojar la temida bacteria.

Pero imaginemos que no somos la típica familia española habituada a este tipo de noticias y que no sabe identificar dónde está el riesgo y cómo evitarlo. Supongamos que somos una familia de turistas nórdicos en tierra extraña y que no sabemos nada de este tipo de incidente que, a veces, salpican de negro las crónicas del verano y afecta a alguno de los miles de restaurantes abiertos en la época estival. Si entonces leemos el siguiente titular del periódico finlandés que nos llega con días de retraso: 'Familia muere intoxicada por comer en un restaurante en la playa'; ¿cuál sería la reacción?

Probablemente, a falta de mayor información sobre un terreno y una industria que desconocemos, meteremos a todos los restaurantes en el mismo saco y, para evitar cualquier riesgo real o imaginario, decidiremos no comer en ningún restaurante próximo a la playa. Ni siquiera los que estén autorizados, cumplan con todos los controles de higiene, o ni siquiera sirvan mayonesa. Huelga comentar los efectos que tendría esa reacción generalizada sobre la industria de la hostelería.

Por supuesto, la familia habrá eliminado el riesgo de salmonelosis, ¿pero a qué precio? Tal vez comer durante todas sus vacaciones en un McDonald's, al que se le considera libre del riesgo (ir a lo seguro), y perderse deliciosas paellas, arroces y platos únicos de nuestra cocina mediterránea que, cocinados en restaurantes que cumplen con la legislación y les interesa mantener vivos a sus clientes, no implicaban ningún riesgo para la salud.

Llevamos desde el mes de marzo hablando de los riesgos subprime y de crédito. Lo que está ocurriendo no puede pillarnos por sorpresa. Si comemos mayonesa todos los días en cualquier chiringuito sabemos a lo que nos exponemos. Pero de ahí a meter a toda la industria hedge con sus 10.000 fondos en el mismo saco y decir a bombo y platillo que es el fin de la gestión alternativa y de estos productos, hay el mismo trecho que el de pasarnos a comer sistemáticamente comida basura de por vida y renunciar a buscar buenas y saludables paellas para nuestra cartera.

En la historia de la vida en la tierra, ha habido cinco grandes extinciones. En 4.000 millones de años da tiempo a que pasen muchas cosas. Por ejemplo que se extingan los dinosaurios y otras especies con mayor capacidad de adaptación proliferen y evolucionen hasta producir el ordenador desde el que escribo. Es un proceso natural inevitable, como nos mostró Darwin. Los cambios en el entorno ejecutan su criba sin piedad y con imparcialidad. Aquellos que se adaptaron demasiado (overfitting de los modelos) a unas condiciones demasiado particulares del entorno, perecen ante un mínimo cambio de circunstancias (tensionamiento del crédito). Sobreviven aquellos capaces de adaptarse al cambio, no los más fuertes, más grandes o que mejor lo han hecho en los últimos tres años.

Hemos vivido crisis como la de las monedas asiáticas en 1997 y la de los bonos rusos que arrastró al LTCM en 1998. Muchos sufrieron, pero muchos otros siguieron ofreciendo buenas rentabilidades, adaptándose al medio porque obtenían rentabilidades de otras fuentes más flexibles y no tan dependientes de una única estrategia. Igual que está pasando ahora.

Pero si sólo miramos los árboles que caen no podemos ver el bosque que sigue en pie. Dentro de un tiempo se reubicarán los acontecimientos que estamos viviendo en una justa perspectiva. Y habrá perdedores y ganadores, como en cualquier periodo de crisis y en cualquier industria. Una sana criba que limpiará a los demasiado adaptados, eliminará a todo el nido de cucarachas y permitirá que crezcan los más flexibles, los mejores, allí donde tendremos que invertir.

¿Qué hacer en estas circunstancias? Desde luego no confundir churras con merinas y proclamar erróneamente que la industria hedge ha fallado. En vez de rechazar cualquier inversión hedge, preocuparnos más bien por cuáles son sus ingredientes (en qué invierten) y su grado de higiene (control del riesgo) a la hora de cocinar (proporcionar alfa).

Como recomendaba Keynes, tal vez lo mejor sea darnos cuenta de que el miedo siempre cotiza barato, precisamente porque nubla la vista y no nos deja ver un horizonte diferente al que pintamos con nuestras emociones de hoy. No hablo de comprar acciones de Bolsa (no tengo ni idea de si es buen momento o no de comprar Bolsa), sino de aprovechar el contagio, leve o moderado, que la presente crisis está ejerciendo en otras estrategias, para invertir en aquellos hedge funds estables (que conocemos y sin mayonesa), sólidos y perdurables que, por una cuestión de pánico, ofrecen ahora un mejor precio de entrada.

Marcos Pérez Mesas. Gestor de fondos de Renta 4

El huevo, la gallina, La Razón e Iberconsulta

Hace varias semanas publiqué un post sobre las encuestas a la carta en el ABC: se toman unos datos de campo, se aplican unas hipótesis, se "proyectan" los votos y, según la fórmula elegida, obtienen el resultado que les sale de las pelotas. Tuve en la universidad un profesor de estadística y probabilidad que nos contaba el viejo chiste sobre la estadística: "la estadística es esa maravillosa ciencia según la cual si yo me como un pollo y tú no te comes nada, resulta que nos hemos comido medio pollo cada uno". Y luego añadía, de su cosecha: "Esto era así hasta que llegaron estas empresas de sondeos electorales: ahora, si yo me como un pollo y tú no te comes nada, resulta que nos hemos comido por lo menos 3,5 pollos cada uno".

¿A qué viene esto? pues a que hoy tenemos más encuestas chanantes, esta vez en La Risión (ex-diario de Anson). ¿Leísteis lo del sondeo del ABC? Pues lo de este sondeo es aún más descarado. Voy a contar como fue.

Resulta que esta mañana, en el blog de Escolar, estábamos allí todos los progres, como un día cualquiera, con nuestras cosas, hablando de cosas de progres y tal y cual (que si cuánto odiamos España, que si ser gay es guay, que si cómo mola DJ Chaos...). En esto estábamos cuando llegó Peryk, uno de los trolls libegales de la casa, a copypastearnos un sondeo electoral para que nos cagásemos lapatabajo:

El PSOE pierde hasta 19 escaños en intención de voto por la factura del «caso De Juana»
Los socialistas sufrirían una sangría de casi 1.200.000 sufragios, mientras el PP recuperaría al menos 13 diputados, según una encuesta de Iberconsulta ? El 80% de los españoles considera que la excarcelación es un agravio para las víctimas


Le pedimos la fuente de tan esPPeluznante información, nos dijo que lo sacaba hoy "La Razón". Y allá nos fuimos a leer la encuesta. El artículo de marras sencillamente comenta los resultados, sin decirnos nada del desarrollo del partido: el PSOE se hunde, el PP se dispara. No hay ninguna tabla, ni ningún enlace a algún lugar donde se expongan los datos de la encuesta, datos de campo, respuestas directas y proyecciones, preguntas realizadas... por no haber, no hay ni ficha técnica. En la encuesta de ABC al menos tenían una letra pequeña y matizaba la diferencia entre las proyecciones realizadas ("estimación de voto válido probable" o algo así, le llamaban) y las respuestas obtenidas de los encuestados ("intención directa"). Aquí no. Aquí nos meten el resultado proyectado, cocinado, servido, cortado y deshuesado. Incluso masticado, vaya.

Pero como los islamoprogretarras (al menos los que yo conozco) tenemos la funesta manía de contrastar informaciones y acudir a las fuentes, varios de nosotros nos pusimos a buscar la empresa de sondeos, Iberconsulta, para ver si allí tenían los datos que buscábamos (ficha técnica, datos de campo... esas minucias que a nadie le importan). Tyrion y yo miramos en Google, pero no nos venía nada (sólo referencias a sus sondeos en medios y foros libegal-PPatgiotas). Pero el tovarich Fétido encontró la dirección: www.iberconsulta.es (en Google no venía porque nadie enlazaba a la web).

Y a partir de aquí el despiporre: entramos en www.iberconsulta.es buscando datos de campo, fichas técnicas, tablas de resultados... de las encuestas que publica La Razón, es decir, buscamos la fuente de La Razón ¿y qué nos encontramos? PDF's DE "LA RAZÓN". Es decir, la fuente de La Razón es Iberconsulta, y la fuente de Iberconsulta es La Razón. ¿Qué fue antes, el artículo de la Razón o el sondeo de Iberconsulta? ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina?

Desde ese momento los islamoprogretarras nos descojonamos sin parar:

  • Enrique: El problema es que esta Web no parece corresponder a una empresa. No hay oferta de servicios, no hay tarifas. Y el diseño es cutre-blog. Sólo se presentan los resultados de trabajos previos: todos "de encargo" y sólo de los temas que interesa a PP. Un enlace conduce a "metodologías": cutres y generalistas. Mi impresión: se trata de "Encuestas Ansón & Palomo", yo me lo guiso yo me lo como. Ansón ha puesto dos becarios a currar.
  • Anonymouse: Información técnica nula, la única referencia son las portadas de La Razón, texto de El Quijote en mayúsclas como portada, plantilla cutre de hacer webs en serie, y ya lo del enlace a Google me ha matao.
  • Pitufina: Acabo de llamar al teléfono de Iberconsulta, y tiene temporalmente restringidas las llamadas entrantes. Si a eso le sumamos que no tienen sede social sino apartado de correos...

En fin, tras un poco de himbestigazión al estilo de los PPezones Negros, deducimos que "Iberconsulta" no es más que una pantalla con la que "La Risión" se inventa las encuestas que le sale de la p... Echad un vistazo a su web, echad, y sacad vuestras conclusiones.

Me acuerdo de algunos titulares de portada de ese PPeriódico: "Clamor popular contra Zapatero...". Al final de la tertulia de Hora 25, en la SER (cuando tenía tiempo para seguirla) leían esos titulares, y rápidamente Miguel Ángel Aguilar se cachondeaba de esos mensajes tan típicos de Anson: "¡Clamor popular! ¡Tenemos la centralita colapsada!". Anson se fue de La Risión, pero su esPPíritu permanece. Como ya titulé en un post anterior, "sólo me creo las encuestas que manipulo yo mismo" (creo que la frase es de Churchill). Aunque en el caso de "El Mundito", ni se toman la molestia de manipular: se inventan todo directamente.

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Los periodistas son el problema...
Vaya gilipollez, Hodar!!

04 agosto 2007

Situación actual de la economía española

El pasado 27 de julio, tras el Consejo de Ministros, el presidente del Gobierno compareció para hacer un balance económico del primer semestre del año que, según se informó, resumió diciendo: 'Los datos son más optimistas que yo. España tiene un horizonte económico formidable'. Paso a analizar separadamente las dos afirmaciones del presidente.

El análisis macroeconómico presentado da la razón a su optimismo: la tasa de crecimiento del PIB para este año se eleva en 4 décimas con relación a la previsión que sirvió de base a la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado y está en línea con la efectuada recientemente por organismos internacionales, lo que supone mantener el ciclo expansivo que desde el ingreso en la Unión Monetaria tiene nuestra economía. Con tan alta tasa de crecimiento se prevé un alza del empleo de medio millón de personas, que ha dado lugar a que en junio la tasa de paro se redujera al 7,9%, según la Encuesta de Población Activa.

Dijo el presidente que el ajuste en el consumo privado y en la construcción es un indicio de la transición a un nuevo modelo de crecimiento, con una demanda interna más moderada, una menor contribución negativa del sector exterior y un repunte de la productividad. Tanta euforia tiene su causa en examinar la situación de la economía española como una foto fija, sin tener en cuenta los riesgos que existen, que pasamos a analizar.

Cuando España ingresó en la Unión Monetaria, sus cuentas exteriores estaban prácticamente equilibradas (déficit del 0,1% del PIB); desde entonces la acumulación de los déficits por cuenta corriente de la balanza de pagos ha elevado nuestro endeudamiento con el exterior a 31 de diciembre de 2006 a 1.870.272,3 millones de euros, el 191,6% del PIB, en proporción el país más endeudado del mundo.

El endeudamiento neto asciende a 565.408,5 millones de euros, el 57,9% del PIB, con un aumento de casi 10 puntos con respecto a 2005, lo que nos sitúa también en el país que tiene el endeudamiento neto con el exterior más alto de los grandes países del mundo, lo que incide fuertemente en el saldo negativo de su balanza de pagos, como lo pone de manifiesto el saldo neto de la balanza de renta de la inversión, que en 2006 fue de -20.695,4 millones de euros, que representa el 26,3% del saldo neto deudor de la balanza de pagos por cuenta corriente y de capital.

La economía real ya ha empezado a sentir los problemas del sector de la vivienda. El pasado año los constructores y promotores acabaron 600.000 viviendas, pero sólo vendieron 400.000. A pesar de ello, este año está programado construir otras 850.000. Los precios de la vivienda también han empezado a bajar, lo que muestra que el mercado de la vivienda se está saturando. Los efectos macroeconómicos empezarán pronto a manifestarse: caída del empleo y de la renta disponible de las familias, caída del consumo y dificultades para hacer frente a la amortización de los préstamos hipotecarios.

Estos hechos pueden dar lugar a que la percepción de los inversores extranjeros sobre la sostenibilidad de nuestro crecimiento se vuelva negativa. Qué pasaría si los inversores extranjeros cambiaran la dirección de sus flujos de inversión a España hacia otros países, bien por lo que ha sucedido en Estados Unidos con el mercado hipotecario, y empezaran a dudar de la calidad de los activos que se le ofrecen en garantía, o porque tuvieran la percepción de un cambio en la sostenibilidad del modelo de crecimiento español, dado el alto nivel de endeudamiento exterior de España, el más alto del mundo en porcentaje del PIB. La crisis económica se desencadenaría, siendo posible que en 2008 la economía española entrara en recesión.

Los mercados financieros que anticipan los hechos que van a suceder han empezado a tambalearse ante el freno al crédito. Los precios de la vivienda, tanto en Estados Unidos como en España, están en una espiral bajista, a lo que hay que sumar la fuerte subida de los tipos de interés. El precio de la hipoteca ha ido subiendo, al mismo tiempo que el precio del activo que la garantiza ha comenzado a bajar. Comienza el aumento de la morosidad. La volatilidad se ha apoderado de las Bolsas y los mercados finalizaron la semana anterior con pérdidas de más del 2%, siendo el sector inmobiliario uno de los más afectados y expuesto a la crisis. Lo cual hace dudar de la afirmación del presidente que considera que el sector inmobiliario en España está fuerte.

El endeudamiento creciente de las empresas no financieras, que a finales de 2006 alcanzó la suma de 3.397.600 millones de euros (el 539% del PIB), que en 1999 era sólo de 1.446.617 (el 249% del PIB), lleva aparejado un alto riesgo para las empresas ante la subida de los tipos de interés y su influencia en los beneficios de las empresas. Si a ello unimos el también fuerte endeudamiento de las familias, que en 2006 ha sido de 831.850 millones de euros, con un aumento del 171% sobre 1996, que en relación con su renta disponible bruta representaba en 2006 el 133% y en 1996 el 76%, que pone en peligro su capacidad de reembolso de las hipotecas, tendremos el fuerte riesgo que están corriendo tanto las empresas como las familias, que puede tener efectos muy importantes sobre el sistema financiero.

El origen del fuerte ciclo expansivo que hemos tenido se debe prácticamente a nuestra entrada en la Unión Monetaria. Pero los Gobiernos no han sido capaces de aprovecharlo para ir cambiando paulatinamente el modelo, haciéndolo más competitivo frente al exterior y no basado exclusivamente en la demanda interna. La clave se encontraba en una fuerte mejora de la educación, capaz de transformar conocimiento en investigación e innovación.

Pero ha sucedido precisamente lo contrario, estamos en los últimos lugares en el ranking de la educación, según resulta de las investigaciones de la OCDE, que ha ido empeorando paulatinamente, y esto no se corrige de la noche a la mañana, no teniendo además las nociones claras sobre lo que hay que hacer. De aquí mi pesimismo para el próximo año en contraposición al optimismo del presidente.

Y si no nos ponemos a trabajar urgentemente, adoptando las medidas oportunas para elevar nuestra productividad, entraremos durante varios años en el túnel de la crisis. Pero no basta con asignar más recursos a educación, sino cambiar el sistema permisivo de hoy, donde con poco se aprueba, al del esfuerzo individual: el conocimiento sólo se adquiere con esfuerzo y con buenos profesores. En lugar de estar peleándonos por la 'educación para la ciudadanía', por qué no nos ponemos de acuerdo para que los estudiante salgan bien preparados del bachillerato que les permita absorber los nuevos conocimientos que en su carrera se les suministren y transformarlos en investigación e innovación, en definitiva en crecimiento.

José Barea. Catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Madrid



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28 julio 2007

Riesgos y malas prácticas del crédito y los derivados

Private companies that lend their own money are generally very careful with their loan underwriting, and they know how to collect the money they lend. Most reputable finance companies use simple accounting procedures and have adequate loan reserves, and conservative financial leverage. These firms generally understand derivatives and don't rely on them to manufacture profits. They're not sharks.

This article is not about the private companies that use sound lending practices. It's about the many big financial players, the giant hedge funds, major money center banks, and Watt Street Investment banks. These are the "Big Boy Sharks" who created $2 trillion in subprime mortgages, using hubris and Gordon Gekko-style greed, and have recklessly used leverage and risk with other peoples' money to book corporate profits. A typical example of this is the over-levered Bear Stearns hedge funds investing in crappy mortgage securities that have now left many investors scratching their heads while they search for answers as to why their equity vanished overnight.

Are the codes of conduct being abused by the credit rating agencies when they effectively "sell their souls" to rate untested mortgage product in unproven financial structures? Should investors look askance at the mono-line bond insurance companies that are backing about $2 trillion dollars in asset-backed, mortgage-backed and other securities? How else could the Big Boys get away with it?

To fully grasp the risk for the financial sector, it's important to understand how finance companies make money. For finance, the greatest profit engine of all time has been the ability to take advantage of a positively sloped yield curve. Long-term interest rates are usually significantly higher than short-term. If you borrow short and lend long, you can make an interest spread of two percent on the 10-year Treasury, with no credit risk at all. However, over the last year and a half, the yield curve has been flat or inverted and the Fed Funds rate of five and a quarter percent is actually above the 10-year Treasury yield of five percent! This means that the greatest profit engine for banks and finance is totally out of gas.

Another big profit engine for banks and finance is borrowing at a highly rated credit rating, and investing at a lower credit rating. The difference between the high rated cost of funds, and the lower rated investment yield, is called the "credit spread". For the past few years, credit spreads have set a new record for being the least profitable ever recorded! A flat yield curve and narrow credit spreads are usually a disaster for bank and finance company earnings. You would think that the right time for finance companies to be minting money is when the yield curve is steep and the credit spreads are wide, not now during times like these.

So, why are the Big Boys still reporting record profits? It's actually easy, with a combination of the following: 1) Taking on unprecedented risk by exploding up the size of the balance sheet; 2) Adding massive amounts of leverage, including hidden leverage through derivatives; 3) Robbing loan loss reserves; and 4) Playing accounting games that allow earnings to be booked today at the expense of losses tomorrow.

Included in the unprecedented risk category is when these same financial firms switch to the foreign carry trade. Big carry trade profits can be achieved by borrowing in a low interest rate foreign currency (such as the Yen). As long as the Yen declines in value, a fortune can be made borrowing below one percent interest, and investing in U.S. financial assets yielding much more. However, this trade is placed and highly leveraged and if the Yen ever goes up against the dollar, the carry trade losses will make the subprime fiasco appear like a minor footnote in history.

On-balance-sheet leverage has also reached new heights. If a financial institution makes nothing on borrowing short and lending long (and credit spreads are cut in half just to keep profits the same), the firm will have to double its leverage, which means twice the risk! Even so, the Big Boys have exploded the size of their balance sheets and are funding massive positions in securities with short-term "repurchase agreements" in the money market. (Many of the securities funded are just like those in the subprime mortgage hedge funds where the security can't find a buyer who will make a bid in the market.) These securities have value recorded on the balance sheet because a trader or portfolio manager, with a fancy financial model, says they have value, not because the market says they do. These balance sheets are like sandwiches filled with hundreds of billions of dollars of "mystery meat". This over-leveraged and frequently rotting meat is something you really wouldn't want to eat. It smells.

Many lenders who have not adequately deducted loss reserves from earnings for credit losses have, instead, goosed their earnings by short-changing the loss reserves. These same lenders also continue to reward their executives by paying them large bonuses and allowing them to cash out their stock options. It's really all about booking a profit today, and telling you about the losses tomorrow.

In the derivatives world, credit derivatives are the new new thing. Very simply put, a credit derivative - known as a Credit Default Swap or "CDS" - is when the insured pays a premium (like any insurance policy) and if the credit goes belly up, the insurance pays off. Today, there are tens of trillions of dollars in notional credit derivatives, and all of the big players have become sharks with their use of these derivatives.

For financial institutions, CDSs are a way of making a credit bet (just like making a loan) without the inconvenience of putting any real money up or having to place the loan on the balance sheet, that would require equity. Indeed, there are now about 10 CDSs written for each and every corporate bond that actually exists! That means that 90 percent of the business is pure speculation because it is not hedged by someone who owns a bond or loan. Most of the CDS business is simply a way for the Big Boys to place big bets with no money down. Remember, if you own the stocks of big financial institutions, they are gambling with your money.

Why is all this Big Boy betting going on? Just like the accounting for subprime mortgages, the financial institution gets to value the instrument they created. Accounting for derivatives allows both the seller and buyer of the insurance to pretend that the financial institution isn't gambling at all, as both get to book a profit!

The seller of the credit default insurance can claim "I know the credit will never default; I can book the premium I collect as pure profit and don't need to book a loss reserve." At the same time, the buyer of the credit default insurance can claim "The credit will default within a few years so I can amortize my profit, net of the premium I paid, to my expected date of default."

The best analogy would be to picture watching a poker game and around the table are the biggest Wall Street Sharks. A lot of chips are on the table and depending on the accounting treatment used, each player would claim to have won the entire pot even though the last cards have yet to be dealt. The problem is, those cards will be dealt eventually and someone is going to have to book a loss. In this type of poker game, if you don't know who the patsy is, you're the patsy! A number of investors in some big subprime mortgage hedge funds just found this out.

The accounting treatment used in each credit default swap derivative is, unfortunately, not the same. For each and every derivative, each player gets to build their own fancy computer model and mark the value of their credit default swaps, or similar securities, to the model. Since the bonuses that the traders receive are based on what they show to be their profit, human nature and a combination of hubris and greed lead to massively over-optimistic and self-serving modeling, instead of an honest value "mark to market".

Think sausages. We all know they taste great yet we don't dare ask how they're made or what's in them. The major rating agencies and accounting firms have been the helpful and highly paid facilitators in the making of the sausage. Profits at the Big Boy houses look great, too, at the end of the quarter but if you saw how these profits were actually made, you might have reconsidered your investment. Don't count on the accountants or rating agencies to even take a look, until the Sharks have eaten and everyone sees the blood in the water.

For the past couple of years, 40 percent of profits in the S&P 500 have come from financing activities, and financial profits have a long way to fall just to get back to historical averages. Remember, the U.S. economy has been driven by the financial system which has created an unprecedented level of debt. For those of you celebrating when the Dow edged up toward 14,000 and the S&P 500 hit a new record high, you may find the next celebration a long time coming. The recent stock market slide is caused primarily by worries over credit quality and excess leverage. The problems are just beginning.

The high level of risk in the financial sector is one major reason why I buy gold and silver. Remember, these precious metals have no accounting games attached to them. That gold coin in your hand won't go bust and suddenly vanish into thin air!


Richard Benson
Benson's Economic & Market Trends
Specialty Finance Group, LLC

27 julio 2007

Miedo a la crisis de crédito según Cárpatos

El miedo a una crisis de crédito persiste en Europa. Este ahora mismo es el factor más importante y al que más atención debemos prestar. Llevamos muchos días en que cualquier noticia negativa al respecto provoca salidas de papel tremendas, y se le tiene miedo pero miedo de verdad. Hay miedo, mucho miedo, a una crisis del crédito, que pueda poner punto final a la financiación fácil de la que han gozado las empresas para recomprarse a sí mismas y para comprarse unas a otras, lo cual a su vez ha sido casi el único motivo de subida desde hace algunos meses. Una serie de compañías ya han retrasado los planes de compra al complicarse la financiación, otras están aplazando emisiones de bonos para financiarse (se habla de 40), y en suma los temores están al máximo, como muestra el índice ITraxx Crossover del que ya les hablaba ayer despacio, que es ahora mismo el instrumento financiero más vigilado por las manos fuertes, ya que es el barómetro del miedo al crédito. Las bolsas necesitan para dejar de caer que este indicador deje de subir de la manera que lo está haciendo. Varios bancos de inversión comentan que nos movemos en niveles de la crisis de la deuda rusa de 1998. Parece que ahora tampoco es esto para tanto, pero el miedo es libre y las exageraciones en los mercados son habituales y eso es lo que cuenta. Comentan los especialistas que es posible que se haya dado esta exageración porque el índice es activamente usado para cubrirse.

  • Esto arrancó porque los bancos que trataban de recaudar US$20.000 millones para Chrysler Group aplazaron la colocación de US$12.000 millones en deuda para la automotriz estadounidense. Chrysler pasará a ser controlada la semana entrante por el fondo de cobertura neoyorquino Cerberus Capital Management, tal y como se esperaba. Pero en lugar de financiar la operación con dinero de los inversionistas en deuda, bancos como J.P. Morgan, Citigroup y Goldman Sachs tendrán que meterse la mano a sus propios bolsillos, al menos por ahora. Cerberus y Daimler AG, la automotriz alemana que vendió Chrysler, también aportarán lo suyo. (...)El aplazamiento de la venta de deuda de Chrysler no significa, necesariamente, el fin de la ola de fusiones y adquisiciones, aunque algunos ejecutivos de Wall Street reconocen que el financiamiento de estos acuerdos se encarecerá. Además, el auge de las compras apalancadas, que han destinado capital fresco a industrias en problemas, como la automotriz y la de periódicos, perderá mucha fuerza.
  • La mayor renuencia de los inversionistas a financiar esta clase de operaciones no se limita a Estados Unidos. Además, los bancos no tuvieron más remedio que postergar la venta de préstamos por 5.050 millones de libras esterlinas, US$10.400 millones, para financiar la compra apalancada de la cadena británica de farmacias Alliance Boots PLC por parte de la firma estadounidense de capital privado Kohlberg Kravis Roberts & Co.
  • Sobre las subprimes, Absolute Capital, una firma de Hedge Funds participada por ABN Amro Australia, ha suspendido las retiradas de dinero de los clientes del fondo hasta octubre debido a la falta de liquidez por haberse metido en el charco de las subprimes y demás enredos. Igualmente Basis Capital, otro Hedge australiano suspende liquidez igualmente. Esto no va a gustar nada a las bolsas. El miedo subprime se sigue enredando y vamos a peor. Repito que esto es ahora mismo el principal problema de las bolsas.
  • Los miedos se incrementaban, cuando otra compañía aplazaba operaciones de fusión por los problemas en el mercado de crédito. Cadbury Schweppes, mundialmente conocida por su tónica, se desplomaba en la apertura tras decir que aplaza la venta de su unidad de EEUU ante las turbulencias en el mercado de crédito.
Hasta ahora, cada vez que bajábamos desde hace varios meses era con excusas sin demasiado fundamento, pero la excusa actual, toca la línea de flotación de la subida de los últimos años, la liquidez de la que se ha alimentado y la convierte en peligrosa, por lo que hay que moverse con prudencia.

En cualquier caso aún no hay indicios de que lo que ha mantenido al mercado en pie se haya cortado, la actividad de recompras y de compras de unos a otros aunque más lenta ha seguido en la semana, y Biderman ha hecho muchas declaraciones durante la semana, en las que afirma que no está preocupado por la bajada, señal inequívoca de que los indicadores de liquidez no han girado, ya que en ese caso ya saben que hubiera pasado automáticament a bajista. No obstante siempre hay que tener en cuenta que Biderman se mueve a medio-largo plazo, y que las correcciones aunque sean muy fuertes no le afectan en sus decisiones. Quiero decir que el puede seguir alcista, pillarle por en medio una corrección del 10% y no variar la posición, ya que su sistema solo varía cuando hay cambio de flujo mayor de liquidez.

He conseguido un gráfico del famoso iTraxx que está de moda ahora, este es en diario, ya saben que cuanto más sube más miedo a problemas en el crédito y viceversa cuando baja. El gráfico es del día 26, el día 27 se alcanzan los 454!!

16 julio 2007

FUD y campaña pro Microsoft de un abogado… en El País

Hoy estaba leyendo El País, y veo en la sección salmón el artículo Implicaciones del procedimiento abierto a Microsoft [1]. Me entusiasmé y casi no lo podía creer porque al principio daba una buena definición de lo que es el software libre, pero a los pocos párrafos me dí cuenta que era otro FUD anti software libre, o mejor dicho, una habitual campaña pro-Microsoft desde las páginas de El País. Pero con el agravante que este artículo lo escribe un abogado en activo, y con falsedades o imprecisiones graves hasta en temas estrictamente legales.

[1] NOTA: me ha costado bastante encontrar ese artículo en la versión digital, es bastante habitual. ¿Cuándo aprenderán los periódicos digitales a simplificar y mejorar la navegación? ¿o lo hacen a posta para aumentar las páginas vistas?

Para dejar claro la linea del artículo intentaré resumirlo en un sólo párrafo:

Por ello, la Free Software Foundation estableció en unas notas con las que definía qué era el ’software libre’: libertad de ejecución del programa, … De este ámbito ha surgido el movimiento Open Source cuyo objetivo es fomentar que se compartan los códigos para mejora del producto final. … Sin embargo, al amparo de todo este movimiento y tergiversando sus objetivos, ha surgido una tendencia, más ideológica que técnica … La pretensión en definitiva de abolir el concepto de propiedad privada … haya logrado generar un clima con capacidad para condicionar, aunque sea tangencialmente, a instituciones públicas de probada racionalidad como la Comisión Europea y propiciar así ataques injustificados o desproporcionados contra quienes, legítimamente, protegen sus invenciones y su propio modelo de negocio … Por último, y como extremo más importante, también existe a mi juicio un grave problema de indefensión para Microsoft

O sea, la Comisión Europea está tomando decisiones injustas por culpa de unos energúmenos del software libre que pretenden abolir todo derecho de propiedad y Microsoft se encuentra indefenso.

Pero iré por partes:

Durante décadas, el software se consideró “propietario”,

Durante décadas el software fue libre, salvo en las últimas tres.

El advenimiento masivo de Internet a la vida cotidiana de cada vez más ciudadanos propulsó en paralelo una filosofía de creación de software basado en códigos abiertos

La filosofía del software libre es anterior al uso masivo de Internet, es de 1984.

Nació así el movimiento de Software Libre (free software) y el denominado Open Source.

El movimiento del software libre surgió en 1984, en del open source en 1998.

La ambigüedad del término free en inglés, que podemos traducir indistintamente por libre o gratuito, llevó a muchas confusiones y malentendidos. La distinción entre estás dos orientaciones causó problemas en la comunidad de desarrolladores. Por ello, la Free Software Foundation estableció en unas notas con las que definía qué era el ’software libre’:

Falso, la definición de las libertades de los programas es de los inicios del movimiento de software libre, en 1984. La presunta confusión –deliberada– es posterior, muy posterior, a la definición de las cuatro libertades.

Su sentido original por tanto es de libertad y no el de gratuidad

Bien, pero fijaros cómo se usa más adelante.

Bajo estos criterios, las acciones relacionadas con el código abierto son realmente constructivas y sirven, como la práctica ha demostrado, de impulso a uno de los pilares básicos de la Sociedad de la Información

El open source, cuyas motivaciones son fundamentalmente técnicas es “bueno”.

Sin embargo, al amparo de todo este movimiento y tergiversando sus objetivos, ha surgido una tendencia, más ideológica que técnica, en la que subyace una pretensión ajena a todo el proceso de mejora que implica la comunidad de código.

Ajá, ahora veremos que las “no técnicas” –las de la Free Software Foundation son malas, muy malas.

La pretensión en definitiva de abolir el concepto de propiedad privada.

Aquí ya ha desvariado de forma importante. Yo pensé que eso del “comunismo” o del “cáncer de la sociedad” ya estaba olvidado, pero aquí sale un abogado –en teoría especialista en derecho y nuevas tecnologías– recuperando el mensaje y además mintiendo: nunca, nunca, nunca la Free Software Foundation, ni Richard Stallman propuso la abolición de la propiedad privada.

Ni siquiera se propuso la abolición de las leyes de copyright, de hecho ni siquiera se propone que tomos los elementos “digitalizables” se sometan a las mismas condiciones y licencias que el software libre.

No debe descartarse que, incluso, haya logrado generar un clima con capacidad para condicionar, aunque sea tangencialmente, a instituciones públicas de probada racionalidad como la Comisión Europea

Ahora viene un FUD contra la Comisión Europea, a la que felicita cuando le conviene y trata de casi imbéciles cuando no. Además sin ninguna evidencia, la CE sigue gastando y financiando más en proyectos de software privativo que a otros de proyectos de software libre, a los que dedica una parte ridícula de sus proyectos de investigación y desarrollo.

y propiciar así ataques injustificados o desproporcionados contra quienes, legítimamente, protegen sus invenciones y su propio modelo de negocio.

En efecto, recientemente la comisaria Europea de Competencia, Neelie Kroes, ha amenazado a Microsoft con la imposición de sanciones millonarias.

Ahora resulta que una multa por abusos de monopolio se trata de un ataque a modelos de negocio. Es increíble que un abogado deforme la realidad de esta manera.

El tema que está hablando es la amenaza de multas diarias a Microsoft por no cumplir las condiciones establecidas por la Comisión en marzo de 2004. Entre las condiciones Microsoft debía publicar la documentación de las interfaces de sus sistemas operativos para que otras empresas pudiesen programar sobre la plataforma Windows en igualdad de condiciones que los desarrolladores de aplicaciones de Microsoft.

Considera Kroes que la multinacional está cobrando un precio excesivo por la tecnología que permite a servidores no basados en el sistema operativo Microsoft trabajar en servidores que utilizan dicho sistema.

Falso nuevamente. Como expliqué anteriormente el problema fundamental es que Microsoft no libera documentación de las interfaces del sistema operativo para permitir la libre competencia –y por lo tanto está abusando de su situación de monopolio en la plataforma–. Este era uno de los requisitos que debía cumplir, a lo que Microsoft ha sido muy reacio:

Según el estudio dirigido por Neil Barrett: Éste señala que la documentación del gigante informático es “incorrecta en la forma misma en la que ha sido concebida, y en el nivel de detalle de sus explicaciones”. “De forma general, su utilización es un ejercicio frustrante, largo y vano. La documentación debe reescribirse por completo para ser útil”.

La respuesta de Microsoft para no documentar las interfaces es que así “protegen su propiedad intelectual”, y que en todo caso podrían hacerlo bajo costosas licencias. Es esta contrapropuesta la que no acepta la CE, el coste de las licencias no es el tema fundamental, sino que sigue la misma desde 2004, el abuso de la posición dominante de Microsoft y sobre la cuál no se ponen de acuerdo en cómo llegar a un acuerdo.

En primer lugar, la sede desde la que se acusa a Microsoft no parece la más adecuada para juzgar cuándo un software introduce innovaciones relevantes o no.

No se la acusa por precios elevados de licencias, sino que no se acepta el cobro de esas licencias para que se cumplan las condiciones exigidas por la comisión. Pero es que además el problema no es “económico”, sino mucho más profundo. El argumento de que no se publica la documentación de las interfaces porque es la forma de “proteger sus inversiones” es absolutamente ridículo.

Imaginemos el siguiente escenario. Hace unos días se conoció la multa de la CE a Telefónica por el tema del ADSL –sobre la cuál no puedo encontrar opiniones del mismo autor de este artículo–. Ahora supongamos que Telefónica hiciese lo mismo que Microsoft:

  1. Implementa interfaces distintas de interconexión con operadores de ADSL.

  2. No documenta esas interfaces, por lo que a los operadores se les hace imposible conectarse con las infraestructuras de Telefónica. Esto sólo ya sería un escándalo.

  3. Ahora supongamos que la CE le exige a Telefónica que publique esas especificaciones.

  4. Telefónica responde que no puede hacerle sin cobrar en concepto de “licencias” –además de las tarifas de interconexión– un 5% de la facturación de los demás operadores porque sino estaría en grave riesgo su “propiedad intelectual” y que no podrían recuperar la inversión en I+D que habían realizado.

  5. La CE responde a Telefónica que no admite el cobro de dicha licencia.

  6. Un abogado escribe en El País que eso es un ataque al modelo de negocio de Telefónica, y que se encuentra influido por una minoría de personas que buscan eliminar la propiedad privada.

¿A que es ridículo e impensable? Pues es exactamente lo que está pasando en este caso, pero no escandaliza a nadie.

Pero siguen las barbaridades.

En segundo lugar, la valoración sobre los programas informáticos y su innovación le corresponde a las oficinas de patentes.

Increíble que un abogado europeo/español pueda escribir esto. En Europa y España los programas están sujetos a la “protección” del copyright, y nada más. Nuestra oficina de patentes no acepta –o no debería– aceptar patentes de software porque la ley es muy clara en ese sentido. Además ya se sabe que el Parlamente Europeo ya ha rechazado las propuestas de patentes de software.

Y para rematar, existe una “Oficina Europea de Patentes”, pero que es una organización no gubernamental y que por supuesto no tiene la capacidad de dictar leyes o directivas. ¿Cómo un abogado pretende que la CE se rija por reglas de organizaciones privadas o de leyes de terceros países?

A este respecto, se añade una nueva cuestión: existen diferentes criterios sobre patentes o modelos de utilidad entre, por ejemplo, Estados Unidos y Europa.

Claro que sí, y la diferencia es clara. Además en Europa no son aplicables los criterios de leyes u oficinas de patentes extracomunitarias. Supongo que lo sabe, pero aquí lo presenta como si fuese el problema, cuando en realidad en problema lo tiene Estados Unidos, donde se ha demostrado la inutilidad a la hora de valorar la “innovación” de los programas informáticos.

Por último, y como extremo más importante, también existe a mi juicio un grave problema de indefensión para Microsoft

¿Indefensión de Microsoft? Puff… qué nos queda entonces a los simples mortales –personas de carne y hueso– que no tenemos la capacidad de abogados y de lobby de Microsoft. Es absurdo. Pero es que además no cuenta todo el largo proceso legal y judicial del tema:

  • 8 de junio 2004 : Microsoft presenta un recurso ante el Tribunal de Primera Instancia de la UE en el que solicita la anulación de la decisión de la Comisión.

  • 25 de junio 2004: La compañía solicita al Tribunal de la UE la suspensión cautelar de las medidas correctoras reclamadas por la CE.1 de julio

  • 22 de diciembre 2004: El Tribunal de Primera Instancia rechaza suspender cautelarmente las medidas exigidas por la Comisión, aunque no se pronuncia sobre la cuestión de fondo.

  • 10 de agosto 2005: Microsoft presenta una demanda separada ante el Tribunal de Primera Instancia de la UE en la que pide que se anule la decisión de la CE que le obliga a compartir sus protocolos informáticos con empresas rivales.

  • 24-28 de abril 2006: El Tribunal de Justicia de la UE celebra una vista sobre el recurso de Microsoft contra la decisión de la CE de sancionarle por abusar de posición dominante. La vista dura cinco días, lo que la convierte en la más larga de la historia del Tribunal para un único asunto y con un único demandante.

  • 3 de julio 2006: Los 25 respaldan la propuesta de la Comisión de imponer a Microsoft una multa diaria, con efecto retroactivo desde el 15 de diciembre de 2005, por no haber facilitado a sus rivales la información necesaria para interoperar con Windows.

ya que debe ser ante los tribunales donde se dilucide si existe o no innovación relevante en el software.

Ya ha pasado por los tirbunales, y el de primera instancia ha decidido no tomar decisiones sobre “la cuestión de fondo”.

Incluso considerando que la Comisión fuera competente, su forma de actuación seguiría creando mucha inseguridad,

El proceso de Microsoft comenzó en el año 2000, la primera resolución fue de cuatro años después, y siete años después todavía se está discutiendo si aplicarle o no las multas decididas por la comisión y con el apoyo de 25 gobiernos democráticos europeos. ¿Es esto “inseguridad jurídica”? Ya les gustaría la misma “inseguridad” a muchas otras empresas.

pues no dice ni justifica en ningún momento cuál es el nivel de innovación que se considere óptimo, ni el precio que habría de ponerse a la misma.

Falacia completa. El tema no se trata de evaluar la “innovación” de Microsoft, sino que no las presuntas razones de “innovación” no son argumentos ni siquiera creíbles para justificar la no publicación de las interfaces.

Porque además no lo dice explícitamente, pero parece que lo cree, la CE no pretende exigir a Microsoft que publique su software, mucho menos que lo regale, sólo que documente la interfaz con su plataforma ya que no cumple con los estándares abiertos.

Para acabar:

En definitiva, el expediente abierto contra Microsoft puede traer consigo un conjunto de consecuencias que, como se ha visto, irían más allá del ámbito de un mero procedimiento sancionador… y el sentido que deba darse al software de código abierto.

Otra vez lleva el debate al lugar equivocado. Aquí no se está discutiendo de “software abierto” o no, sólo de la publicación sin costes de licencias de la documentación de las interfaces, que no tiene nada que ver con la licencia o propiedad del software que las implementa.

Como se puede ver el artículo es increíblemente erróneo –o como mínimo tendencioso– desde los hechos históricos hasta del objeto en cuestión. Yo no soy abogado y no conozco toda la parafernalia lingüística-legal, pero estoy seguro que en este apunte no cometo errores tan graves.

También considero muy poco probable que El País publique una rectificación, crítica o siquiera una visión contrapuesta en el mismo sitio y con la misma audiencia. Además es casi imposible que el colegio de abogados correspondiente inicie una investigación sobre la veracidad de lo que publica uno de sus asociados y si se ha saltado toda norma deontológica de un abogado (recordemos que es abogado en activo, asesor de la administración, que afirma en el periódico más leído que una empresa acusada de abuso de monopolio sufre de indefensión pero que en su argumentación oculta información importante y falsea los objetivos de procedimientos legales, pretende se apliquen leyes extracomunitarias y acusa a la CE de actuar bajo la influencia de activistas contra la propiedad privada).

Cada día alucino más las falacias y FUD que se publican –lo de influenciados por los que pretenden eliminar la propiedad privada no tiene parangón en la historia de la infamia reciente de las TI–. Supongo que darán algún resultado o beneficio a los interesados. En fin.

Actualización: Con la ayuda de Google encuentro perlas como El despacho de abogados Cremades y Calvo Sotelo contará con una ‘oficina digital’ Con la ayuda de Microsoft…, o que Javier Cremades es miembro del Consejo Asesor de Administración Electrónico junto con la presidente de Microsoft España. O que el bufete es el promotor de Málaga Valley [2]. Ahora entiendo mejor las cosas, como que los lobbistas pueden perder el pelo y la vista, pero no las mañas. Lo que no entiendo es que además sea asesor de la administración –junto con Microsoft– y aquí no pase nada.

[2] Un “Silicon Valley” promovido y gestionado por abogados lobbistas de grandes corps. Sorprendente. Así nos va.

15 julio 2007

Un 95% de Perdedores

Un dato estadístico que todos consideramos cierto es que el 95% de los traders pierde dinero. Nadie sabe cómo se ha llegado a esa conclusión pero con el paso del tiempo todos los traders han asumido que esa cifra mágica es representativa de la realidad. De hecho recientemente en el Foro hemos tenido dos amplios debates sobre esta cuestión así como sobre sus implicaciones sobre la idea que tenemos acerca del funcionamiento de los mercados financieros:

Estrategia Simple - http://www.x-trader.net/phpBB2/viewtopic.php?t=4299
¿Son los mercados de futuros una inmensa ESTAFA? - http://www.x-trader.net/phpBB2/viewtopic.php?t=4744

Lo cierto es que en el mundo académico se han realizado diversos análisis estadísticos sobre el éxito de los traders en su operativa. El primero de ellos probablemente sea el realizado en 1949 por Blair Stewart titulado An Analysis of Speculative Trading in Grain Futures, en el que se analizan varias cuentas de traders de commodities durante 9 años y concluye que el 75% de los traders pierde dinero.

Otro estudio es el de Thomas A. Hieronymus incluido en su libro Economics of Futures Trading. Hieronymous era un economista de la Universidad de Illinois que analizó 462 cuentas de un broker en el año 1969. Las cuentas debían cumplir como requisitos que al menos habían realizado 10 operaciones en el año y que tenían ganancias o pérdidas por encima de 500$. Los resultados de ese año fueron que 164 cuentas presentaban beneficios y 298 pérdidas por lo que un 35% de los traders ganaba. La mayor parte tenían pérdidas o ganancias en torno a 3000 dólares, si bien el mercado demostró su característica de juego de suma cero ya que si se sumaban las ganancias y las pérdidas de las cuentas incluidas en el análisis se obtenía un valor cercano a cero. La conclusión que se desprende del estudio según Hieronymous es que mucha gente entra en el mercado sin la preparación adecuada, obtiene pérdidas y abandona rápido la actividad del trading; otros consiguen aguantar y pueden llegar a ser ganadores si bien no es el caso de la mayoría.

Por su parte, el informe de Ronald L. Johnson sobre el porcentaje de éxito de los traders particulares para la North American Securities Administrators Association (NASAA), presenta conclusiones muy similares. Johnson seleccionó aleatoriamente 30 cuentas (aquí se podría argumentar que el tamaño muestral es algo escaso) de un mismo broker. El resultado que obtuvo fue que casi un 70% de los traders perdía dinero, presentando además un riesgo de ruina total en la muestra del 75%

Incluso las 8 cuentas que eran ganadoras presentaban un elevado riesgo de ruina, siendo tan sólo 3 las cuentas que tenían un riesgo por debajo del 25%. Incluso una de las cuentas ganadoras obtuvo el 93% de su beneficio con una sóla operación (7650$); de no haber realizado esa operación las 99 operaciones restantes que había realizado sumaban una ganancia de tan sólo 610$, indicando que el resultado de esa cuenta había sido fruto del azar. Por otro lado, la cuenta de mayor éxito había aguantado la posición unos 47 días de media y no hacía day trading.

Las conclusiones del estudio indican que la mayor parte de los traders tienen un riesgo de ruina tan alto que hace que la bancarrota sea prácticamente inevitable. En particular, los traders que operaban intradía y tenían un alto riesgo de ruina eran los que más dinero perdieron. Asimismo, el informe detectó que el mantenimiento medio a lo largo del tiempo de posiciones perdedoras era mayor que el de las posiciones ganadoras, lo que indicaba que los traders cortaban rápidamente sus ganancias y dejaban correr las pérdidas.

Pero sin duda uno de los estudios más completos es el realizado por Terry Odean y Brad Barber de la Universidad de Berkeley (por cierto, les recomiendo que visiten su web, http://faculty.haas.berkeley.edu/odean/, ya que permite descargar un montón de artículos interesantes). Estos investigadores analizaron 10.000 cuentas de particulares de un mismo broker para el periodo comprendido entre 1987 y 1993. A pesar de la gran cantidad de datos utilizados las conclusiones no difieren demasiado de los estudios anteriores.

En particular, Odean y Barber encontraron que todos los traders novatos ganaban menos que la media del mercado debido al efecto de los costes de trading (básicamente comisiones y slippage), siendo el tamaño de la horquilla de precios la que más daño hacía en las cuentas al ser una variable que no controla el trader (las comisiones se pueden negociar o cambiar de broker). Asimismo, el hecho de cambiar de broker en busca de comisiones más bajas tampoco compensa al trader ya que una rebaja de comisiones aumenta el número de operaciones realizadas, compensado así el posible ahorro obtenido: Odean analizó 1600 cuentas que cambiaron de un broker tradicional a uno online, lo que provocaba que en media el número de operaciones aumentara en un 33% .

Sin embargo, el resultado más interesante del estudio es que los traders pierden incluso si excluimos los costes de la operativa ya que, en media, las acciones que compraban los traders particulares subían menos que la media del mercado mientras que aquellos títulos de los que se desprendían superaban posteriormente la rentabilidad de los índices. Un año después de cada operación cada trader perdía de media un 9% y dos años después los resultados de la cartera eran incluso peores. Incluso si no hubieran rotado su cartera inicial habrían obtenido ganancias superiores a la media. En definitiva, los traders analizados vendían sistemáticamente los mejores valores y mantenían los peores en cartera, pues venderlos supondría admitir su error.

Posteriormente Odean repetió el estudio a mayor escala, tomando 66.465 cuentas durante el periodo 1991-1996. En esta ocasión Odean encontró una fuerte correlación entre el número de operaciones realizadas y los rendimientos obtenidos. Así, los traders hiperactivos obtenían un rendimiento medio anualizado de un 11.4% neto mientras que aquellos traders que apenas operaban superaban incluso al mercado obteniendo un 18.5% anual.

Hasta aquí hemos visto estudios sobre traders de futuros y acciones pero, ¿qué ocurre con la inversión en fondos de inversión? La empresa Dalbar Inc. (http://www.dalbar.com/) publica desde hace varios años un estudio titulado Quantitative Analysis of Investor Behaviour. La conclusión que se repite todos los años es que los inversores en fondos son tan escandalosamente ineptos a la hora de tomar sus decisiones de inversión que consiguen ganar menos que los fondos de inversión cuyas participaciones habían adquirido. Considerando el periodo 1985-2001, el inversor medio que invirtió en fondos de inversión tan sólo logró quedarse con el 6% de las ganancias anuales del S&P500!!!

Según los autores, ello se debe a que los inversores van por detrás de la rentabilidad, colocando su dinero en fondos que han tenido unos elevados rendimientos en el pasado y vendiendo las participaciones de aquellos fondos que no eran rentables.

Otro resultado interesante es el que aparece en la edición de este estudio en 1993: los inversores que eran asesorados habían obtenido de media un 90.21% de rentabilidad en los últimos diez años mientras que los inversores que gestionaron por cuenta propia sus inversiones habían obtenido un 70.23%. Esta diferencia entre las rentabilidades no se debía a la excelente formación de los asesores sino a que los inversores asesorados mantenían más tiempo en cartera sus posiciones. En todo caso, si bien las rentabilidades señaladas parecen bastante aceptables, durante el mismo periodo el S&P500 obtuvo una rentabilidad del 293%.

En todo caso, ya sea un 65% o un 95% de traders los que pierden, tal y como señalan Teweles y Jones en el excelente The Futures Game: Who Wins? Who Loses? Why? (http://www.amazon.com/Futures-Game-Who-Wins-Loses/dp/0070637342) el único responsable de las pérdidas es el propio trader:

Es importante observar que la pobre rentabilidad obtenida por los traders particulares depende en gran medida de su incapacidad para gestionar el dinero de forma inteligente. De los cuatro pilares de la gestión monetaria, la esperanza matemática del juego y la probabilidad de ruina posiblemente sean los principales culpables. El trader particular rara vez considera la esperanza matemática del juego examinando la probabilidad de que se dé un determinado suceso, así como el ratio ganancia/pérdida y los gastos en los que se incurre al operar. En su deseo de participar al máximo en el juego de la especulación, en el que los resultados, sean buenos o malos, se producen rápidamente, no se reflexiona acerca de la probabilidad de ruina, considerando que en realidad no es posible variar la esperanza matemática de un juego utilizando una estrategia.

Sin embargo, tampoco podemos afirmar que todos estos resultados estadísticos no tienen ningún interés para nadie...

05 julio 2007

An Unacceptable (But Instructive) Model

I've frequently noted that investors need not take market risk at all times (or even a majority of the time) to capture the long-term return of the stock market. What is needed most is the avoidance of deep losses. It also helps to be willing to accept market exposure when valuations are depressed and other investors are bearish - particularly when yield pressures are falling. Indeed, there are numerous investment approaches that would have outperformed the market over time with less risk than a buy-and-hold strategy - the work is to find those that have good theoretical underpinnings and aren't just hindsight.

To advance that case without going into anything proprietary, here is a very simple (and definitely simplistic) model that I would never advocate using in practice, but I think it is instructive nonetheless. It substantially outperforms the market in historical data since 1965, and has sidestepped every major bear market, with a maximum drawdown of less than 15% at its worst point, compared with a maximum loss of nearly 50% for the S&P 500 (in the 73-74 bear, and again in 2000-2002).

The model goes long when the S&P 500 P/E is below 18 (based on the highest level of trailing net earnings to-date), the 10-year Treasury yield is below its level of 6 months earlier, and the Investors Intelligence figures show bearishness above 30% (measured as bears plus half of the “correction” camp). It sells on the reverse conditions, when the P/E is above 18, the 10-year Treasury yield is above its level of 6 months earlier, and bearishness is below 30%. It stays in its existing position until all three factors shift one way or another.

In my view, this is an unacceptable model for several reasons. First, it is a “timing” model – it is either in or out, on a “buy signal” or a “sell signal,” which misses a great deal of potential returns that can be earned by varying market exposure in proportion to the return/risk profile of the market (which is what we do in practice). Second, it requires certain indicators to “ring a bell” and hit very specific “magic” levels. Such models are not very robust, in that the indicators can just miss such levels, and in the process, miss important moves altogether. While this model, for example, has sidestepped bear markets since 1965, there's no particular reason to believe that it won't miss a future one. A good investment model uses specific levels of an indicator only for fine-tuning – not to generate an all-or-nothing investment position.

Third, despite its reasonable long-term performance (though nothing exciting), the model has sat out of the market for 90% of the past decade, including much of 2003, which was quite an acceptable period to take market exposure. Though the model outperforms the market since 1965, it would have been invested only about 30% of the time. While that seems like a good thing, it also means that it is too sensitive to specific conditions being met, and leaves far more on the table than it should. The model has to compensate for that by allowing the possibility of 100% exposure at relatively high P/Es near 18, while good models can be more selective at rich valuations while capturing a larger portion of returns at lower valuations. Overall, a good model may very well be defensive for long periods of time, but taking an exposure only 30% of the time is far too conservative and creates far too much tracking risk relative to the major indices.

Despite its shortcomings, there are several reasons to present this model. First, it offers some insight into the considerations that separate a practical, useful investment model from one that simply looks good on paper. Second, it underscores the fact that an investor can sit out an enormous amount of time from the market and still capture all of its long-term return – provided the time spent out of the market is generally characterized by rich valuations, rising yield pressures, and high bullish sentiment, and that the investor generally does take exposure during periods of favorable valuations, falling yields, and high bearish sentiment.

In any event, moving to a defensive investment stance on rich valuations, rising interest rates, and high bullish sentiment has not historically resulted in missed long-term returns. To the contrary, the main outcomes an investor would have missed were the major bear market declines of the past half century.

Given current rich valuations, rising interest rates, and high bullish sentiment, all of this is clearly worth keeping in mind. Suffice it to say that I have no concern that our recent defensiveness will result in missed long-term returns. Though I have no strong opinions regarding short-term market direction here, I expect that the present speculation of investors will be quite poorly rewarded over time

28 junio 2007

Francia pone a Sacyr contra las cuerdas en la pelea por Eiffage

Tremendo varapalo francés para Sacyr. El regulador bursátil, la AMF, rechazó ayer de plano la opa que la constructora española quería lanzar por el 66,7% que no controla en su rival Eiffage. Acusó al grupo de concertarse con al menos seis accionistas españoles que empezaron a entrar en la francesa hace un año y que liga al presidente, Luis del Rivero, y su antecesor, José Manuel Loureda. Por ello, obliga a Sacyr a lanzar otra oferta pagando un 21% más, en metálico, y, además, a opar también la filial de autopistas de la gala.


El peor de los escenarios posibles para Sacyr se cumplió ayer. Dos meses y medio después de lanzar la opa para controlar Eiffage y de comenzar una guerra en los tribunales con esta constructora rival, el dictamen de la Autorité des Marchés Financiers (AMF) echó por tierra la oferta de la española y asumió todas las acusaciones de la francesa. Dictó que Sacyr se concertó con 'al menos' seis accionistas españoles para 'tomar el control' de Eiffage que 'contrariamente a sus declaraciones ante la AMF' están 'ligados' por 'relaciones de orden personal, mercantil y de negocios' a Del Rivero y a su antecesor en Sacyr y cofundador, José Manuel Loureda.

Según el supervisor francés, las sociedades Opera Bona y Prima Domus, de las que son accionistas los ejecutivos, servían de bisagra para cinco de las supuestamente concertadas: Explotaciones Forestales Agrícolas y Pecuarias Alavesas, Acciones Reunidas, Arcomundo, Portman Golf e Inmobiliaria Vano. Deja fuera de la concertación a Bens Patricios pero dice seguir investigando otras posibles concertadas. Con el 5,22% que tienen las citadas sociedades en conjunto, Sacyr habría franqueado el 33,33%, tope por el que la ley francesa obliga a lanzar una opa. Además, la AMF señala que el grupo español ha comprado más de un 5% en efectivo de Eiffage en los doce meses precedentes al registro de la oferta, el pasado 19 de abril. Con estos dos elementos, el regulador obliga a una 'opa obligatoria' y 'en metálico', y a un precio igual al mayor pagado por Sacyr o alguno de los que cita como concertados en los doce meses anteriores a la oferta. La AMF asume las acusaciones y reclamaciones de Eiffage para las que no tenía pruebas, 'ni hacía falta', llegó a decir. En una segunda parte, el regulador dictamina que la filial de autopistas Autoroutes Paris-Rhin-Rhône (APRR) es un 'activo estratégico' para Eiffage y, en virtud de la ley de opas que Francia cambió cuando Pepsi Cola amagó con comprar Danone, obliga a Sacyr a lanza también una opa.

Para Sacyr, esto supone elevar la oferta por Eiffage un 21% y olvidar el canje de 12 acciones propias por cinco de la gala. Significa pasar de valorar Eiffage de 9.750 millones a 11.860, o, lo que es lo mismo, pagar 7.900 millones por el 66,7%. Además de 5.000 millones más por APRR. Sacyr anunció ayer que recurrirá el dictamen de la AMF en el Tribunal de Apelación de París. Reiteró que 'no existe concertación' y que el texto 'no contiene ningún indicio' ni demuestra ese concierto.

La CNMV francesa da un vuelco al proceso

Del Rivero gana tiempo de cara a la junta del viernes

La quinta constructora española recurrirá la decisión de la AMF en un intento de ganar el máximo tiempo posible de cara a la junta de accionistas que se celebra el viernes. En ella, uno de los puntos previstos es la ampliación de capital para la oferta de canje de acciones lanzada por Sacyr y rechazada ayer por el regulador. Sólo si un juez revoca ese dictamen, la empresa española podría desistir de lanzar una nueva oferta más alta y en metálico por Eiffage, según las fuentes del proceso consultadas. La constructora es la segunda más endeudada del sector tras Ferrovial, con 18.000 millones de deuda que subieron significativamente tras comprar el 20% de Repsol por 6.526 millones. Ahora el grupo debe pensar si desembolsaría otros 13.000 millones en Francia y cómo.

Subidón en Bolsa antes de que hable el juez mañana

La francesa Eiffage se desbocó ayer por la mañana en Bolsa hasta un 9,31% y recuperara el nivel del precio que ofrecía Sacyr en acciones perdido desde semanas. La francesa cotizaba a 105 euros cuando la AMF suspendió la cotización a propuesta del propio regulador. Alguna filtración debió haber, pensaba ayer más de un experto. Subidón bursátil que habrá que seguir hoy, un día antes de que se pronuncie el Tribunal de Comercio de Nanterre sobre la denuncia que interpuso Sacyr contra Eiffage por quitar los derechos de voto a 89 accionistas españoles en la última junta. Es la única baza judicial con la que cuenta la española hasta que no registre la denuncia contra el regulador bursátil. Si bien, el juez decidirá según lo dicho por la AMF lo que no augura un buen resultado para Sacyr.

Más de un año de guerra

Sacyr supera el 5% en Eiffage en febrero del año pasado superó el 5% y en abril se convierte en primer accionista con el 31%.

En la junta del 19 de abril, la empresa que preside Jean-François Roverato recorta del 33% al 30% los derechos políticos de Sacyr y le impide así tener los votos para nombrar consejeros.

Durante un año el presidente de Sacyr, Luis del Rivero, y Roverato mantienen reuniones pero no fragua el entendimiento.

En septiembre del año pasado, la constructora española llega al 33%, el tope para no tener que lanzar opa. Tres meses después, la salida del inversor belga Albert Frère (accionista de Suez y ahora también de Iberdrola) de Eiffage enciende las alarmas en la francesa. Pero Roverato logra colocar el 6% entre la Caisse des Dépôts, que pasa del 5% al 8,5% y un grupo de directivos, principalmente.

La guerra abierta se declara el 18 de abril en la tumultuosa junta de Eiffage, tras la entrada de la inmobiliaria Rayet (un 4,21%) y el promotor Luis Portillo (un 2%). Ese día se destapan 89 accionistas españoles, entre ellos Gecina (de Joaquín Rivero, ex presidente de Metrovacesa), Bancaja o Sabadell con pequeños porcentajes que suman un 17% de Eiffage. La mesa de la junta les suspende los derechos de voto por presunta concertación con Sacyr. Esto supone un nuevo veto a la española que por segunda vez se queda sin entrar en el consejo. Las dos empresas se declaran la guerra en los tribunales.

El 19 de abril Sacyr opa a Eiffage para tomar el 66,7% que no tiene. Era el plan B. El día 23, la española y Rayet por separado denuncian el bloqueo de votos de la gala en el Tribunal de Comercio de Nanterre y Eiffage, la concertación en el Tribunal de Alta Instancia de París.

Mañana se pronuncia el Tribunal de Comercio teniendo en cuenta el dictamen del regulador bursátil. Sacyr puede recibir su segundo varapalo.



25 junio 2007

LTCM Speaks

In a series of secretive roadshows, LTCM partners now admit they badly misjudged market dynamics and volatility, making common risk management mistakes on a grand scale.

By Joe Kolman

The story of the fall of long term capital management has all the elements of a cheap financial thriller. Greedy financiers with platinum pedigrees create a superfirm with spectacular returns. But their high-stakes trading schemes push the financial world to the brink of collapse. After the failure of a last-minute low-ball bid by a daring billionaire, the Federal Reserve forces a consortium of banks into a bailout that saves the financial world from catastrophe.

The high drama is all too familiar to readers of the financial press. We know all about the background and ambitions of John Meriwether and the firm’s other partners, its bread-and-butter relative-value trades and its quirky side bets on takeover stocks. Since the bailout, we’ve been told that the consortium of banks that have rescued the fund has reduced the risk in its portfolio by some 50 percent. And recently, we’ve heard that the fund has recovered to such an extent that it will return investment capital to the bailout partners much quicker than originally anticipated.

Despite all the hyperbole, the central mystery remains: How could some of the best minds in the financial world get it so wrong? Even with the reams of analysis, we still don’t know how the partners thought about risk and what precisely went wrong with their risk management strategy. The firm, never friendly to the press, has become a walled fortress since the bailout. The information vacuum has allowed a series of rumors to go unchallenged and coalesce into firmly held beliefs.

The only member of the press who has a received detailed briefing from LTCM is Michael Lewis, author of Liar’s Poker, and arguably the nation’s premier financial journalist. Lewis was allowed to interview the principals at length and pore over the firm’s books. His article in the Times Sunday Magazine on January 24 gives a number of new insights into the drama, and includes a particularly vivid account of how rivals picked apart LTCM’s portfolio like a piece of roadkill. But the piece, written for a general audience, did not attempt to explain the intricacies of LTCM’s risk management strategy.

A few other people, however, have also been getting a peek behind the curtain. In recent months, partners from LTCM have been quietly making presentations to groups of investors and academics, explaining what they believe went wrong. These off-the-record discussions have been as secretive as an intelligence briefing. Participants are not permitted to take notes, and copies of the slide presentation are not distributed.

The presentations may be designed to rebuild investor confidence in preparation for a phoenix-like rebirth after the consortium packs its bags. They may also serve to establish an intellectual base of support in the academic community.

The roadshow has shed light on a number of unanswered questions, and audience members are now discussing the LTCM affair with new insight. By relying on people who have heard the presentations, it’s possible to piece together LTCM’s view of events. This article is based on such information. LTCM has not responded to several requests for comment.

The conclusions to be drawn from LTCM’s account and the reactions of industry experts are surprising. The firm’s disastrous losses have led many people to assume that the firm simply didn’t practice risk management. That couldn’t be further from the truth. It has now become clear that LTCM used industry-standard risk management methodologies, but put undue reliance on value-at-risk numbers at the expense of stress testing. LTCM partners also admit the firm badly misjudged market dynamics and liquidity issues, and failed to reduce the firm’s risk in the wake of losses. Readers looking to find a story of lunatic financiers run amok are bound to be disappointed. LTCM made a series of common risk management mistakes, but made them on a huge scale.

Preparing for trouble

In January 1998, Long-Term Capital Management was of the world’s most respected hedge funds. During the previous year, the firm decided to return $2.7 billion to investors, explaining that investment opportunities in its core relative-value market had diminished. Many investors thought the explanation smelled like an excuse to push them out. If opportunities had decreased, why were the partners leaving their own money in the fund?

LTCM was perceived as the master of relative-value trading, which involves buying one instrument and simultaneously selling another. The theory was that the portfolio would make money on the increase or decrease in the spread between the two positions and would be unaffected by the absolute level of the instruments.

LTCM was not the only firm in the relative-value business. Salomon Brothers’ proprietary trading desk, Meriwether’s alma mater, was considered LTCM’s closest cousin. But a number of hedge funds and bank trading desks were doing simplistic versions of its strategy. Although these firms didn’t have the sophisticated models LTCM was thought to possess, opportunities were relatively easy to identify and a few relative value trades were widely held. LTCM’s portfolio, however, was thought to be in a class by itself, built on opportunities that could be identified by only the most elaborate modeling techniques.

Like most players in the derivatives market, LTCM used a variety of risk management techniques, including value-at-risk, stress testing and scenario analysis. VAR analysis estimates the maximum loss that can be suffered at a certain level of confidence, often 95 percent or 99 percent. VAR numbers are estimated using historical information about volatility and correlation. The assumption is that the future will be approximately like the past.

LTCM’s firm-wide VAR analysis analyzed the thousands of positions it held and generated predictions about the daily profit-and-loss volatility it was likely to face. During the beginning of 1998, LTCM managers say they carefully geared their portfolios so that the daily firm-wide P&L volatility remained at about $45 million.

Risk managers were comforted by other statistics. According to LTCM models discussed in the roadshow, a 10 percent loss in its portfolio was judged to be a three-standard-deviation event—an event that would occur once in a thousand or so trading periods. A loss of 50 percent of its portfolio was unthinkably high. According to one of its estimates, the firm would have had to wait 10-to-the-30th days—several billion times the life of the universe—to experience that kind of loss. By massaging the data, and applying other, more conservative econometric techniques, it would have had to wait 10-to-the-ninth days.

Like most hedge funds, LTCM was prepared to adjust its portfolio risk when it suffered losses. If it lost 10 percent in a particular month, it had to be ready to take its risk down by an equivalent amount. If it lost another 10 percent the following month, it had to be prepared to do the same thing again and again.

This kind of portfolio adjustment is necessary to avoid a phenomenon called gamblers ruin. The goal is to bet a constant proportion of your total capital instead of betting an absolute number. A gambler who starts out at the racetrack with $10 and promptly loses $5 would bet $2.50 in the next race, and so on.

Although LTCM had presented itself as master of relative-value trading, it had strayed into a number of other trading specialties that were not market neutral, including risk arbitrage and emerging-market cash bonds. The firm also made big bets that volatility in European and U.S. stock indices would return to normal levels.

In early 1998, however, most of the firm’s balance sheet was concentrated in government and agency securities and reverse repurchase agreements necessary for its core relative-value trading. Most of the firms that engaged in these types of trades at the time tended to buy lower-quality non-government bonds and short higher-quality government bonds. They performed this bond arbitrage by borrowing the bond they were short in the repo market and lending the bond they were long. LTCM also took positions involving the spread between off-the-run Treasuries (30-year securities with less than 30 years to maturity) and on-the-run Treasuries (newly minted 30-year bonds). Their strategy was designed to exploit the difference in yields that resulted from differences in liquidity rather than differences in credit quality.

Most arbitrageurs who perform these strategies suffer from a critical weakness: Although they may be able to borrow the bonds they need overnight, they have no assurance they’ll be able to get them again the next night. The investor who loaned the bonds one night might decide to sell them the next, forcing traders executing the strategy to close out their positions. LTCM managers say they thought they had eliminated the risks on the firm’s short bond positions. Instead of borrowing the bonds in the repo market, LTCM used its clout with banks to secure long-term financing of its short positions.

LTCM managers were also reassured by the presence of other participants in the relative-value game. “We put very little emphasis on what other leveraged players were doing, because I think we thought they would behave similarly to ourselves,” partner Victor Haghani told Lewis. In other words, LTCM believed prices were not likely to fall dramatically because its competitors would continue to see long-term values and hold onto their positions when markets got rocky. Relative-value players often double-up on positions when prices drop on the assumption that they will return to normal, and LTCM may have assumed that LTCM competitors would buy aggressively instead of panicking during a market downturn.

LTCM managers say they were also reassured by the firm’s degree of leverage. Although LTCM’s leverage ratio eventually reached 100:1, its leverage before the crisis was about 25:1, with about $4.7 billion in capital and $125 billion in debt. In their post-bailout presentations, LTCM partners compared the firm’s targeted 25:1 leverage during that period to the 34:1 leverage common at securities firms and the 24:1 leverage common at money-center banks. According to another LTCM explanation, the firm was trying to earn 1 percent on assets, leveraged 25 times, which would result in a 25 percent return.

The Summer of ’98

According to LTCM managers, the trouble began in May and June of last year. A downturn in the mortgage-backed securities market forced some key hedge funds to liquidate their emerging-market positions. Meanwhile, the Treasury bond market was rallying. That led to a general widening of credit spreads that inevitably put pressure on relative-value strategies, which are chronically short Treasuries.

LTCM was also feeling pressure on another front. During the same period, Salomon Brothers was quietly closing down its proprietary trading business. LTCM knew that Salomon was moving out of its positions, but misjudged the effect. LTCM may have thought that other relative-value players would step in to buy Salomon’s positions. Few did, and the positions held by both firms sank like a stone.

LTCM experienced a 16 percent drop in its net asset value during May and June 1998, the first time it had experienced losses in two consecutive months. In a letter sent to investors at the time, Meriwether reported that “future expected returns are good.” In the roadshow presentation, the firm explains that it began moving out of positions in order to take the firm’s expected risk down from the $45 million-a-day level closer to $34 million a day.

The firm admits, however, that in doing so it made a critical mistake: Instead of taking every single position down 15 percent, it decided that some of the investments looked better than others, and took off the ones that looked the least attractive. The least-attractive positions tended to be the more liquid investments that generated modest returns. The highest-return trades, by contrast, were usually the funkiest and most illiquid.

At first, however, everything seemed fine. The models confirmed that the firm’s portfolio risk had been reduced from 45 percent to about 35 percent. The problem was that the portfolio had become much more illiquid, and the LTCM models did not take this into account. Reality inevitably caught up with the models. Instead of the $35 million daily P&L volatility the models forecasted, managers say daily volatility soon reached $100 million and higher. Something was clearly wrong with the way the firm was modeling its risk.

Then came August 1998, when the market moves were sharper than anything the firm had expected. On August 17, Russia announced it was restructuring its bond payments—a de facto default. The losses forced many investment banks, hedge funds and other institutional investors to reduce their positions en masse. The flight to quality boosted prices for Treasury bonds and sunk prices for lower quality bonds in an unprecedented fashion.

Credit spreads had never moved so far so fast. The most dramatic manifestation of the phenomenon was in swap spreads, which represent the differential in interest rates paid by high-grade banks and Treasury securities. Swap spreads had never moved more than two or three basis points in a two-day period. On the morning of August 21, 1998, they moved 21 basis points.

LTCM’s losses were breathtaking. On August 21 alone, the firm lost $550 million.

In late August, the fund found itself down 44 percent for the year, with more than 80 percent of its losses in its core relative-value trades. The models had judged that kind of loss to be a 14-standard-deviation event, something that occurs once in several billion times the life of the universe. But the event had occurred within five years of the fund’s launch.

LTCM partners were particularly disturbed about their new leverage ratio. The losses in equity had made the firm involuntarily overleveraged. But the partners had not given up hope. Although the firm was undercapitalized, and involuntarily overleveraged, the partners believed they would not be threatened by margin calls. On top of that, they believed their trades looked great because, over time, the credit spreads would have to return to normal. In the face of total collapse, they decided to stick with their core strategy.

But something had to be done about the firm’s leverage ratio. It desperately needed to get more capital to shore up its $100 billion in debt. With $2.3 billion in equity, its leverage ratio was an abysmal 43:1. With $1.5 billion in fresh capital—a total of $3.8 billion—the ratio would be a more respectable 26:1.

In some respects, raising that kind of money was not a preposterous dream. In 1997, LTCM had forcibly returned $2.7 billion to unwilling investors. Now it wanted to borrow some of it back. By this time, however, the firm’s P&L was moving $100 million or $200 million a day. And as the losses mounted, the firm needed more and more capital to survive.

The problem was timing. The $1.5 billion had to be raised during the last week in August, a time when most of Europe was on vacation and most of Wall Street was in the Hamptons. But the firm had no choice. On September 1, LTCM was scheduled to announce its net asset value. Once it revealed it was down 50 percent for the year, the financial world would rush to protect itself from an LTCM meltdown.

In retrospect, trying to raise $1.5 billion during that particular week seems desperate, naïve or both. In the course of begging from Wall Street, the firm was forced to reveal many of its positions. And the more people knew about LTCM, the more eager the market was to protect itself from—and take advantage of—an LTCM collapse.

LTCM became the victim of a classic squeeze by the arbitrageurs it competed with. The drama of Wall Street sharks eating one of their own is chronicled in Lewis’ Times article. According to Lewis, many Wall Street firms got out in front of LTCM’s positions and made bundles of money—including A.I.G., which was trying to weaken LTCM’s positions so it could buy its portfolio on the cheap.

“It was the trades that the market knew we had on that caused us trouble,” Meriwether told Lewis. “It ceased to feel like people were liquidating positions similar to ours,” agreed LTCM partner Richard Leahy. “All of a sudden they were liquidating our positions.” According to Haghani, “It was as if there was someone out there with our exact portfolio, only it was three times as large as ours and they were liquidating all at once.”

By mid-September of last year, it became clear the end was near. On September 21, two days before the consortium agreement, the firm’s NAV dropped to below $1 billion, with total assets above $100 billion. The firm was leveraged more than 100:1. On September 23, capital adequacy was restored to the fund by 14 banks, which invested $3.6 billion in return for a 90 percent stake in the firm.

Mistaken assumptions

So what went wrong? In the various versions of their roadshow, LTCM partners have compiled an odd assortment of mea culpas. First, they now admit that they were not fully aware of market price dynamics. According to economic theory, a bond that is too cheap should attract buyers. But in a skittish market, lower prices can repel buyers. The firm also attempted to diversify its risk across a number of markets, but failed to recognize how those efforts would come to naught when other relative-value funds began liquidating similar positions.

Second, LTCM says it is now more aware of the importance of stress testing vis-à-vis VAR methodologies. In effect, the firm is arguing that its over-reliance on VAR methods did not allow it to anticipate how the markets would behave. VAR calculations are based on historical data, but the past is a poor guide to the future. In July 1998, Russia defaulted on its domestic debt but not on its foreign debt. Because an event of that nature had never occurred, a model would assign it a probability of zero. The risk is there; you just don’t know what it is.

Third, LTCM now says it was surprised by how negatively correlated its returns were with liquidity. When the financial world decided to cut its risk exposure, global liquidity dried up and nobody wanted to take the other side of LTCM’s trades. The firm also admits that when it was time to reduce its risk positions, it should have started selling off its funkier, illiquid holdings sooner.

Fourth, the firm has now concluded that its positions were simply too big for some of the markets it traded in. It estimates that cutting its positions by 50 percent wouldn’t have been enough, but slashing its core positions to one-quarter of its size might have allowed it to squeak by.

On a broader note, the partners argue that the events of the summer of 1998 were impossible to predict, and that nothing in the historical data could have prepared them for what happened. The data were simply inadequate. “What we did is rely on experience,” Haghani told Lewis. “And all science is based on experience. And if you’re not willing to draw any conclusions from experience, you might as well sit on your hands and do nothing.”

Elsewhere in the piece, strategist Ayman Hindy argues: “The models tell you where things will be in five years. But they don’t tell you what happens before you get to the moment of certainty.” In other words, although there may be some certainty that the LTCM trades would pay off if held to maturity, there’s no certainty about what would happen along the way.

Common mistakes

Part of the intent of the LTCM roadshow was to stimulate debate about the risk management issues surrounding the firm’s collapse. Risk managers, traders and academics who have heard LTCM’s presentation have drawn different conclusions. Before the meltdown, they assumed that LTCM’s relative-value trades were far more sophisticated than those of its competitors. But when details about the firm’s portfolio finally emerged, audience members were shocked at the simplicity of the firm’s trading ideas.

Roadshow attendees have a similar reaction to what LTCM says it learned from its experience. In most cases, they are basic principles that might be taught in Risk Management 201, lessons any sophisticated market participant should have been aware of.

LTCM, for example, says it was unprepared for the severity of the jump in credit spreads and the liquidity crisis that followed. But hedge funds had dumped liquid positions en masse many times, most notably in the fall of 1994, when investors liquidated German Bund positions in response to losses in less liquid Italian, Spanish and Australian government bonds. A simple flight-to-quality scenario could have modeled what might happen if investors bid up Treasuries through the roof. These scenarios may have been dutifully performed by LTCM risk managers and then dismissed as unlikely. LTCM also admits it mistakenly dumped liquid positions instead of selling off its more exotic positions. In doing so, it violated one of the core principles of dynamic trading.

Risk managers find it strange that LTCM was surprised by the collapse of its diversification strategies during the crisis. LTCM was certainly aware that other players held similar relative-value bets and that correlations tend to evaporate during periods of market stress. Why didn’t the firm take this threat seriously enough?

They are also surprised that the firm relied so heavily on VAR, a methodology whose problems are well-documented. A number of firms, in fact, have moved away from VAR and have put more emphasis on stress testing and other methodologies.

Spinning the LTCM Story
When New York Times reporter Michael Lewis made his way through the press blockade to interview the principals of LTCM, it was without the consent of the bank consortium orchestrating the bailout. “It was clear the consortium did not want me to be there, but once I was in, the damage was done,” he says. “The consortium then decided that LTCM principals are not to talk to the press without their consent. I find that a little weird.”

In Lewis’ view, the consortium wants the world to see LTCM as an irresponsible hedge fund that became profitable only through its cleanup efforts. LTCM, by contrast, wants people to believe it made smart trades that hit a period of unusual market volatility but were ultimately profitable.

Since the consortium has controlled access to the press, Lewis believes that most of the reportage thus far has been prejudiced against LTCM. But he predicts that will change when the consortium leaves and LTCM becomes eager to restore its reputation and attract new money.

“Round 1 will show how brilliantly the consortium managed a way out of a crisis and controlled these lunatics,” he explains. “Round 2 will come after the consortium leaves, when LTCM can have all the reporters in and explain that the consortium simply sat on top of bets they put on before the consortium arrived.”

—J.K.

Others object to LTCM’s framing of the problem as one of data gathering. LTCM managers say they couldn’t calibrate their models effectively because the data they needed were inadequate. But even perfect data would not have helped them because the past is simply not adequate to predict the future. This inherent limitation in risk modeling is often corrected by risk limits that force managers to get out of positions when losses hit a certain level. But relative-value traders routinely avoid risk limits on the assumption that mispricings are temporary and will inevitably return to normal.

This confidence in the face of market phenomena may be the ultimate cause of LTCM’s downfall. The firm’s claims to scientific reasoning suffer from a critical weakness. LTCM was supremely confident of its ability to model risk. But a model, after all, is a hypothesis about market phenomena, and when scientific hypotheses are tested in the real world and don’t measure up, they are modified or discarded. In July and August 1998, LTCM’s models were predicting a daily P&L volatility of $35 million. When actual volatility proved to be much higher, why didn’t the firm modify or discard its models?

There were plenty of early warnings. Alarm bells should have been ringing in Greenwich, Conn., when risk models judged that an LTCM collapse would occur only once in an impossibly long time. Was an LTCM collapse truly a 15-sigma event? Or did the firm grossly misestimate the inputs to the models?

When LTCM was started, the principals went to great lengths to lock up enough capital to support their trading strategy. Yet they clearly failed to secure enough long-term capital to get the firm through the summer of 1998. LTCM mistakenly assumed that its principal liquidity risk would be from investor withdrawals following a big fund loss, and protected itself by locking up investors’ capital for years at a time. It also assumed it could protect its short repo positions with long-term financing. But in the end, the firm was brought down when a foolhardy bet on takeover stocks triggered a gigantic margin call by Bear Stearns. Ultimately, the firm misjudged the expected duration of trades and the financing that supported them.

If LTCM had less leverage and more capital, it may have survived. Instead of going begging to Wall Street and revealing its positions, the firm could have simply announced a 50 percent drop in NAV and waited until the market returned. In hindsight, of course, the fund shouldn’t have given back that $2.7 billion in 1997.

During the crisis, LTCM saw dozens of tantalizing trading opportunities it didn’t have the resources to pursue. Since the bailout, many of the LTCM’s original positions have turned into big money makers, and partners say there are still plenty of opportunities to exploit. Although LTCM made some disastrous risk management mistakes, the partners may have been right. On Wall Street, however, being right doesn’t matter if you don’t have enough money. The final irony may be that Long-Term Capital Management didn’t have enough long term capital.
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